Un día, mi alma necesitó un amor que lo cubriera todo, un amor que llenara cada espacio vacío; un amor que me permitiera conocer de esas verdades que salvan, de esos accidentes que dan vida. Un día, mi alma clamó por un amor que de manera impresionante, absolviera el exceso de mis errores, uno que con su mirada, lavara a este corazón que tanto se manchó. Y te conocí. Desde entonces, mi alma comprendió que hay amores destinados, subrayados, reservados; amores que perdonan, que olvidan; amores que lavan y sanan heridas.
Estoy aquí cuando quieras, cuando me quieras, y para lo que quieras. Pero especialmente estoy aquí para las malas; porque para las buenas está cualquiera.
No te deseo un regalo cualquiera, te deseo aquello que la mayoría no tiene, te deseo tiempo, para reír y divertirte, si lo usas adecuadamente podrás obtener de el lo que quieras.
A menudo nos sentimos desconectados de la vida de otros.
Vemos personas que parecen tener tanta suerte y éxito en el sentido material que nos preguntamos cómo pueden sentirse infelices o quejarse de sus vidas. No nos damos cuenta
Ella solo quiere a alguien que le haga sentir que el otoño es primavera. Que le haga olvidar que alguna vez estuvo triste. Alguien que platique con ella mientras habla dormida. Alguien que cuando no la entienda tan solo le bese la frente. Alguien con quien compartir un café y porque no, la vida.
Nunca digas que amas a alguien si nunca has visto su ira, sus malos hábitos, sus creencias absurdas y sus contradicciones. Todos pueden amar una puesta de sol y la alegría; sólo algunos son capaces de amar el caos y la decadencia.
Nunca parezcas más sabio que la gente que está contigo. Guarda tu conocimiento como un reloj de bolsillo y mantenlo escondido. No lo saques para contar las horas, pero da la hora cuando te la pregunten.
- Felipe Stanhope de Chesterfield, Cartas a su hijo.
Las personas dicen “te quiero” constantemente; cuando dicen “avísame cuando llegues a casa”, o “conduce con cuidado” o “te compré el chocolate que te gusta”. Hay muchas formas de decirlo con otras palabras. Sólo tienes que escucharlas… No siempre decir te quiero, suena de la misma forma.
Disfruto beber café solo, y leer solo. Disfruto ir solo en bus, y caminar solo a casa. Me da tiempo para pensar y para liberar mi mente. Disfruto comer solo, y escuchar música solo. Pero cuando veo a una madre con su hijo; A una chica con su novio; O a un amigo riendo con su mejor amigo; Me doy cuenta de que aunque disfrute estar solo, no me gusta estar solo.
Es una duda que tienen muchos ¿Es malo ser rico? Piensan que el dinero es malo, a menudo preguntan.
Reflexionando sobre si es malo ser rico
Hoy en día, para todo o casi todo, para vivir una vida cómoda, alegre y feliz necesitamos esa sustancia que se llama dinero.
Muchos se preguntan si es malo ser rico. Necesitamos básicamente vivienda, alimentos, educación, un vehículo o un medio para transportarnos ¿Cómo lo conseguimos? Con dinero.
El dinero no es todo en la vida
Es cierto, principalmente cuenta la felicidad y el amor, sin embargo, en el tiempo que nos toca vivir, casi es indispensable tener el dinero para compartir esa felicidad, amor y abundancia.
Si somos felices y amorosos somos muy afortunados porque la ley de atracción nos trae riquezas y todo lo que necesitamos para realizarnos.
El dinero es un medio de intercambio de dar y recibir, damos nuestros talentos a través de nuestro trabajo eficiente y recibimos dinero que nos sirve para comprar educación, vivienda, alimentos, viajes.
Tenemos familia y deseamos lo mejor para ellos, buena educación para nuestros hijos, darles unas merecidas vacaciones, que vivan en un sitio tranquilo, saludable en paz. Para ello necesitamos una mente dispuesta a lograrlo.
No es malo ser rico
O sea, no es malo ser rico, al contrario, es bueno tener dinero para compartirlo y disfrutar.
Para ayudar a nuestros padres, familiares y allegados.
Para darle a nuestros hijos la educación que requieren, para compartir con nuestra pareja.
Para poder hacer donaciones bien sea a otros que lo necesiten, a niños impedidos, a Instituciones benéficas.
Cuando somos sensibles, cuando nuestros poros no están cubiertos de las implacables capas, la cercanía con la presencia humana nos sacude, nos alienta, comprendemos que es el otro quien siempre nos salva. Y si hemos llegado a la edad que tenemos es por que otros nos han ido salvando la vida, incesantemente.
A los años que tengo hoy, puedo decir, dolorosamente, que toda vez que nos hemos perdido un encuentro humano algo quedó atrofiado en nosotros, o quebrado. Muchas veces somos incapaces de un genuino encuentro porque sólo reconocemos a los otros en la medida que definen nuestro ser y nuestro modo de sentir, o que nos son propicios a nuestros proyectos. Uno no puede detenerse a en un encuentro porque está atestado de trabajos, de tramites, de ambiciones. Y porque la magnitud de la ciudad nos supera.
Entonces el otro ser humano no nos llega, no lo vemos. Está más a nuestro alcance un desconocido con el que hablamos a través de la computadora.
En la calle en los negocios, en los infinitos trámites, uno sabe -abstractamente- que está tratando con seres humanos, pero en lo concreto tratamos a los demás como a otros tantos servidores informáticos o funcionales. No vivimos esta relación de modo afectivo, como si tuviésemos una capa de protección contra los acontecimientos humanos “desviantes” de la atención. Los otros nos molestan, nos hacen perder el tiempo. Lo que deja al hombre espantosamente solo, como si en medio de tantas personas, o por ello mismo, cundiera el autismo.
Vibrar libertad, beber melodías, comer poesía, mirar lo bueno de las personas, perdonar los errores, enfocarse en lo bueno, soltar el pasado, meditar más, aceptar nuevos retos, mirar hacia adentro, comer sano, vibrar alto, compartir lo que sabes, bendecir en silencio, intentar cambiar el mundo, vivir aquí y ahora, respirar... Amar... Respirar...
Es la primera vez que escribo sobre nosotros los hombres..., hombres que siempre nos caracterizamos por ser el sexo fuerte, aunque muchas veces caemos por debilidad....
Un día, mi hermana lloraba en su habitación... Con mucha nostalgia, observe que mi padre se le acerco... y le pregunto el motivo de su tristeza... los escuche hablando por horas, pero hubo una frase tan especial que dijo mi padre esa tarde, que hasta el día de hoy, 8 años mas tarde..., la recuerdo cada mañana y me llena de fuerza... Mi padre acariciándole el rostro, le dijo:
"Hija mía, enamórate de un Gran Hombre y no volverás a llorar"...
Me pregunte tantas veces, cual era la formula exacta para llegar a ser ese gran hombre y no dejarme vencer por las pequeñeces... Conforme pasan los años... descubrimos que si tan solo todos los hombres lucháramos por ser grandes de espíritu, grandes de alma y grandes de corazón... el mundo seria completamente distinto!
Aprendí que un Gran Hombre... no es aquel que compra todo lo que desea, pues habemos tantos que hemos comprado hasta el cariño y el respeto de quienes nos rodean...
Mi padre le decía... No busques a un hombre que solo hable de si mismo, sin preocuparse por ti... Ni a aquel que se pase las horas halagando sus propios logros... No te aferres a un hombre que te critique y te diga lo mal que te ves...o lo mucho que deberías cambiar... Para que quieres a un hombre que te abandonara por un cabello mas claro?, Por unos ojos de otro color? O por un cuerpo mas esbelto?... si no supo admirar la verdadera belleza que hay en ti?
¿Cuantas veces me deje llevar por la superficialidad de las cosas.., haciendo a un lado a quienes realmente me entregaban su sinceridad e integridad....?
Me costo trabajo comprender que GRAN HOMBRE no es el que llega mas alto, ni el que tiene mas dinero, ni quien vive rodeado de mujeres, ni mucho menos el mas guapo.... Un verdadero y gran hombre... es aquel ser humano lleno de transparencia, que no oculta sus verdaderos sentimientos ni se refugia en vicios y cortinas de humo, es el que abre su corazón sin rechazar la realidad, es quien admira a una mujer por sus cimientos morales y grandeza interior... Un Gran Hombre, es que el camina de frente, sin bajar la mirada, es aquel que no miente y sabe llorar su dolor...
Hoy mi hermana esta felizmente casada, y ese Gran Hombre con quien se casó... no era ni el mas popular, ni el mas perseguido, ni el mas solicitado, ni mucho menos el más adinerado...
Ese Gran Hombre es quien simplemente nunca la hizo llorar..., es quien la hace sonreír por lo mucho que han logrado juntos, por todos sus recuerdos, por cada alegría que comparten y por esos tres hijos que llenan sus vidas... Ese Gran Hombre, ama tanto a mi hermana que no se cansa de besar sus manos, y mucho menos sus labios... La quiere por quien ella es... y por lo que son cuando están juntos...
Aprendamos a ser uno de esos Grandes Hombres, para que vivamos el paso de los años de la mano de una Gran Mujer y nada ni nadie nos pueda vencer.
Los amigos son esas personas raras que preguntan cómo estamos y, continuación, esperan a escuchar la respuesta.
- Ed Cunningham
Es importante aprender a escuchar a las demás personas con atención, apertura y respeto para darles el espacio que les permita expresarse, sin interrumpirlas o invalidar sus argumentos simplemente porque son diferentes del nuestro o porque tratemos de anteponer a sus planteamientos nuestros juicios e ideas.
Escuchar con calma y atención no significa negar nuestros argumentos para darle la razón absoluta a los demás; más bien implica darnos el espacio necesario para aclarar nuestras ideas y elegir la respuesta o el comentario que vamos a hacer, para clarificar la situación o mantener la conversación con la otra persona, además de mostrarle que estamos sinceramente interesados en conocer su opinión y punto de vista.
-Maytte Sepulveda
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Dímelo a mí
háblame de ti.
Yo te escucharé
porque quisiera entender esa pena que sientes crecer.