A mí no me traigas flores, no me enamores con canciones, regalos o cenas de aniversario. A mí mejor, dame tu voz, regálame tu boca, envuélveme en tus brazos, y déjame amanecer mordiéndome los labios empapada de tu piel.
Se les habían acabado todas las palabras. Y con un poco de miedo, en todo ese silencio se preguntaban si era porque ya se habían dicho todo. Todas las verdades, las mentiras, los sueños y las pesadillas, y hasta las victorias de todas sus derrotas. Y se miraban sin mirarse, esperando que la palabra irrumpiera el momento. Y esperaban. Y uno esperaba que el otro lo hiciera. Pero después de unos minutos el silencio se volvió temor y tristeza, y empezó a empañarles los ojos que se miraban las bocas. Entonces las manos, que siempre dicen la verdad sin miedo, se encontraron en el otro. Y en silencio entendieron los silencios, que ya no gritaban. Dejándose ser. Amando más allá de toda palabra.
Estoy aquí cuando quieras, cuando me quieras, y para lo que quieras. Pero especialmente estoy aquí para las malas; porque para las buenas está cualquiera.
Vengo a decirle que la quiero, y que simplemente quiero quererla. Y espero que con quererla así como yo la quiero, usted quiera que la quiera y quiera aprender a quererme. Y que con un poco de tiempo nos queramos juntos queriendo querernos. Perdóneme, sólo quería decirle que la quiero.
Ella necesitaba un abrazo a ojos cerrados. De esos en los que uno se aferra al otro y a la vida. De esos que convierten sus brazos en hogar, fuego y azúcar.
-Mind of Brando. Bocanadas y Besos.
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Abrázame que el tiempo pasa y el nunca perdona,
ha hecho estragos en mi gente como en mi persona.
abrázame que el tiempo es malo y muy cruel amigo,
abrázame que el tiempo es oro si tu estas conmigo,
Abrázame fuerte, muy fuerte, más fuerte que nunca,
He decidido enamorarme de usted. Así, muy de repente y sin permiso. Y no necesito bañarme en su presencia para saber quererla. Porque aunque juran que el amor debe ser recíproco, yo le digo que no se preocupe, que todo esto que siento no es algo que me tenga que devolver. Usted sólo sea. Quiérame si quiere, porque con quererla a mí me alcanza. Así que disculpe mi atrevimiento, no es falta de respeto. Es que cuando uno se enamora de esta manera, el amor no golpea la puerta, eso es mentira. El amor irrumpe como un milagro, como lo ha hecho usted, iluminando de poesía mi vida.
Sé que te amaba antes de saberlo. Como si mi alma no necesitara conocerte para ponerle al amor tu nombre. Y en eso que llamaba vida, una tarde te encontré. Y me besaste el pasado hasta enamorar mi memoria y convertirme en el amor que me dabas, en este hombre para el que la felicidad tiene la forma de tu mano inesperada que me encuentra, y se parece a tu mirada que me toca la mejilla de reojo, y a las ganas del café contigo en el frío de un domingo. Y si no te hubiese conocido, serías todo eso que nunca había sentido, que ya no esperaba, que no pensaba tener; todo lo que me faltaba por aprender y entender y vivir. No sé exactamente qué día comencé a quererte, solo sé que te amaba antes de saberlo.
No hay nada mejor que una piedra en el zapato para recordarnos que el problema no es el zapato o el camino, sino la piedra. Y no nos queda más que quitarla y seguir adelante; pero a veces nos enamoramos de la piedra y aprendemos a convivir con su molestia hasta hacerla carne viva en los huesos. A veces no es el zapato ni es la piedra; a veces la piedra es uno mismo.
Hay momentos que envolvemos con lugares y personas, y los guardamos en una cajita que sellamos en un beso con gusto a primavera. Y así vamos, tratando de vivir. Y de vez en cuando agarramos la cajita y la abrazamos o nos abrazamos a ella; y la sentimos murmurar o reír o amar en la enormidad de sus recuerdos. Y con solo tenerla, tenemos donde volver, y una sonrisa nos florece sin querer; aunque afuera haga frío y sea otoño y ya no estés.
Hace trescientos sesenta atardeceres muertos que te espero. Pero entonces llega el alba y me abrazo al tiempo nuevo que también te espera entre mis brazos. Trescientos sesenta atardeceres muertos y ya mismo renace la mañana. Y con eso me sobra, y me faltas. - Mind of Brando. Cartas al tiempo.
Voy a amarla por todos los hombres que la amaron, los que quisieran amarla, y por los pocos que amó. Pero más que nada, voy a amarla por los que no la supieron amar, como yo la amo.
¡La puta madre! ¡Como me dueles a veces! Y no es que hagas nada para causarme esta pena. No, no es eso. Es que quererte duele adentro, bien adentro en el lado izquierdo de mi pecho. Justo ahí, donde más me faltas, donde revuelvo el tiempo y te encuentro, donde te busco y me pierdo. Y perdona que te lo diga, porque no fue mi intención lastimarte; es que no sé si extraño tus besos, o es que me estoy acostumbrando al dolor de tu recuerdo.
Si de repente te miran como yo te miraba, si te dan algo parecido a un beso, si algún día en otra mano, sin querer sientes la mía. Ahí me encontrarás, en el gusto de la boca equivocada, en el vacío de una noche sin amor, en la sonrisa fingida, en el perfume de un extraño que te recuerde a mí. Y en cada piel en que me busques, sabrás que no eres de otro, más que mía; sabrás que eres mía, más que todo; como siempre y como nunca.
Dicen que ya nadie se enamora. Que el último romántico ha muerto y que las flores ya no saben de floreros. Dicen que los besos a ojos cerrados pasaron de moda, que las cartas a puño son muy lentas, que agarrarse de la mano es cosa de viejos. Dicen que abrirle la puerta a una dama, para qué, si hay igualdad de derechos. Dicen que hay que pretender que uno no siente; que si te llaman bien, y si no, también, y si te he amado no lo recuerdo; ¿cómo te llamabas, que no me acuerdo? Dicen que para todo hay que hacer una cita, consultar el calendario, la fecha, el horario, dos cafés sin azúcar y pagamos a medias. Dicen que no hay diferencia entre el amor y el sexo, y que eso de querer con el alma es puro cuento. Dicen que no aman porque les da miedo el amor, y aunque tengan razón, nunca voy a estar de acuerdo. Porque digan lo que digan, aquí estoy yo, escribiéndole al amor. Queriendo, besando, sufriendo, muriendo y resucitando; solo para amar de nuevo.
A veces no es la jaula, es el miedo a desplegar las alas. A veces para volar, hay que dejar de cantarle al carcelero, saberse libre y querer ser cielo.
– Mind of Brando. Pensamientos de Lucas.
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En tus manos yo aprendí a beber agua
fui gorrión que se quedo preso en tu jaula
por que yo corte mis alas y el alpiste que me dabas
No me quieras como yo te quiero. Porque aunque me gustaría, no te lo recomiendo. Quererte como yo te quiero duele, como un buen amor sabe doler, como duele el alma cuando ama en silencio, como duele una lágrima justo antes de nacer. No me quieras como yo te quiero amor. Mejor quiéreme de lejos, como tú bien sabes hacerlo.
-Brando. Mind of Brando, Cartas al tiempo.
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Y tú te vas, jugando a enamorar
Todas las ilusiones vagabundas que se dejan alcanzar
A veces siento que no me quieres. Y quizás no es culpa tuya y me quieres más que nunca. Pero el miedo se me estanca en la garganta alambrado de dudas. Entonces te busco en mí, y un poquito de tu amor se me derrama; y lo anido entre mis manos y lo bebo; y sabe a ti, y sabe a nuestro, y vuelvo a saber que me quieres.