(…) hay tanto que quiere decirle al chico, pero lo más importante, tal vez, es esto: la vida convierte a todos en monstruos, pero siempre es posible volver. El dolor y la muerte son reales, pero también lo son el amor, y la familia, y el perdón.
"Si yo pudiera como ayer querer sin presentir” (Discépolo). Los adultos presienten. Cuando se enamoran, ya saben que se puede terminar, que los pueden engañar, que ellos también pueden hacerlo, que el deseo puede desaparecer y sobre todo saben algo que es fatal para la idea romántica del amor, y que es el hecho de haber comprobado que de amor, si no se está loco, no se muere nadie.
A veces, las personas se pierden en el camino, se dejan seducir por malos pensamientos y se olvidan por completo de quiénes son en realidad.
Terminan desconociéndose, ignorando cuáles eran sus sueños, propósitos y metas en su vida. Se enfocan en cosas absurdas, banales, y se dejan corromper por sentimientos que poco a poco los consumen, destruyéndolos por dentro.
No creo en los finales felices pero sí creo en los viajes felices. Al final, o mueres joven o vives lo suficiente para ver cómo mueren tus amigos. Es mezquina... la vida.
Porque no vivo ni en mi pasado ni en mi futuro. Tengo sólo el presente, y eso es lo único que me interesa. Si puedes permanecer siempre en el presente, serás un hombre feliz. Percibirás que en el desierto existe vida, que el cielo tiene estrellas, y que los guerreros luchan porque esto forma parte de la raza humana. La vida será una fiesta, un gran festiva, porque ella sólo es el momento que estamos viviendo.
Todos vivimos en dos mundos. Está el mundo real, con todos sus hechos y reglas, una lata. Pero todos vivimos también en el mundo que tenemos en la cabeza. Un paisaje interior, un mundo hecho de pensamientos.
A veces, cuando observamos las cosas al cabo de un tiempo o desde una perspectiva un poco diferente, algo que creíamos absurdamente esplendoroso y absoluto, algo por lo que renunciaríamos a todo para conseguirlo se vuelve sorprendentemente desvaído. Y entonces te preguntas que demonios veían tus ojos. - Haruki Murakami
Creo que existe solamente un mundo, y una sola realidad, que cada uno de nosotros contempla desde una posición única e intransferible en función de las heridas, y de los premios, con los que la vida nos haya marcado.
Una vez Douglas me dijo que lo complicado de la creatividad no es tener una idea o ver una imagen en tu cabeza que deseas dibujar, lo jodido es volcar todo eso, hacerlo existir, conseguir encontrar ese hilo conductor entre lo imaginario y lo terrenal para lograr expresar ese pensamiento, las sensaciones, las emociones...
Muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban. El verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos, sus fallas y quieres ayudarle a superarlas. Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende. El amor verdadero está basado en la realidad. No en un sueño de encontrar a un príncipe azul o a una princesa encantada. Es encontrarse a una persona maravillosa, que no es perfecta y tu tampoco.