Procrastinar

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Crecer es aprender a despedirse...


Crecer es aprender a despedirse. El día que te das cuenta de que crecer va a significar despedirse de personas, situaciones, emociones, memorias, ilusiones e incluso amigos que se supone iban a estar para toda la vida. El día que ves que crecer significa conocer cada día más gente que ya murió. El día que te das cuenta que te despides mejor que hace un año. Que ya no te sorprende que la gente desaparezca de tu vida. Ese día estás aprendiendo a decir adiós, ese día estás creciendo.

- Risto Mejide, El pensamiento negativo.

No escuchamos, ya nadie escucha.


No escuchamos, ya nadie escucha. Nadie repara lo que dice el otro. Estamos todos sumidos en un inmenso, solitario y ensordecedor silencio, y lo mismo da que nos digan, que nos expliquen, nos cuenten, nos avisen, nos chillen o nos susurren. Monólogos secuenciados que solo guardan breves silencios para esperar impacientemente que el otro acabe.

- Risto Mejide, El pensamiento negativo  


La mayoría de nosotros no sabemos escuchar.

Si volviera a nacer, me gustaría decirte que corregiría errores...


Si volviera a nacer, me gustaría decirte que corregiría errores,
pero pasaría seguramente por las mismas cosas.
Me equivocaría en los mismos sitios.
Y acertaría más bien poco o casi nunca.
Porque si volviera a nacer, me gustaría decirte que sería más duro, 
más experimentado, más sabio.
Pero imagino que nada, que acabaría diciendo los mismos te quiero.
Los mismos te odio.
Los mismos adiós.
Volvería a llorar por los mismos éxitos.
Y a reír por los mismos fracasos.
Porque son ellos los que me han traído hasta aquí. 
Nadie sabe muy bien lo que haría si volviera a nacer. 
Pero yo, sin embargo, ahora sí que sé algo.
Lo que sé es que si volviera a nacer, volvería a buscarte.
Exactamente igual.
No pararía hasta volverte a encontrar. En aquél sitio, a la misma hora.
Volvería mucho más nervioso que aquella primera vez. 
Intentaría decir lo mismo que dije para llamar tu atención.
Aunque supiera que lo nuestro tendría un final. 
Te miraría a los ojos como estoy haciendo ahora y te diría sólo una cosa.
Que si volviera a nacer, volvería a buscarte una y mil veces más. 
Que si volviera a nacer, volvería con los ojos cerrados... 
....Al rincón de pensar.

- Risto Mejide

Lo poco que sé de la vida, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos.

Risto Mejide, publicista, presentador de televisión, escritor

Lo poco que sé de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que sé de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos.

Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea. Sí, sobrino, va por vos.

Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día, cuidado, porque la habrás palmado un poco.

Ten siempre más proyectos que recuerdos, es la única forma que conozco de mantenerse joven. Olvídate de la patraña esa de ser feliz, yate puedes dar con un canto en los dientes si llegas a ser el único dueño de tus propias expectativas.

Que un euro se ahorra, y un polvo se pierde. Para siempre. Que hay que dedicarse a algo de lo que jamás te quieras jubilar. Por mucho que te cueste pagar las facturas. Por mucho que en las reuniones de antiguos alumnos te miren mal. Es mejor dedicarse toda una vida a algo que te divierte pese a no llegar a fin de mes, que pasarte un solo día trabajando únicamente por dinero.

Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.

Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión.

Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos. Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes de desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.

Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.

Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón.

- Risto Mejide, es un publicista español, presentador de televisión, escritor,

Mejor no tenerla...