Procrastinar

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No hay una receta para vivir...


El zapato que le queda bien a una persona pellizca a otra; No hay una receta para vivir que se adapte a todos los casos.

Carl Jung

“Jódete, que tú te lo buscaste”.


Mariela, de 4 años, jugaba con los cubiertos en la mesa. Su papá le dijo que se quedara quieta. Pero antes de terminar de darse cuenta de qué le decían, involuntariamente con su codo tumbó el vaso de agua.

“Ahora te jodes y no tomas nada”, le dijo su papá. Y ella, pequeñita, entendió que había que joderse, sin entender muy bien qué era lo que había pasado.

Patricia de 3 años, corría por el patio de su casa. Su abuelo le dijo que no corriera, que  podía caerse y salir lastimada. Un minuto después, Patricia se cayó. “Jódete”, le dijo el abuelito, y ella sintió que tenía la culpa de algo que no sabía muy bien qué era…

Alberto de 5 años, quiso acariciar a un  gatito que vió en la calle, el gatito reaccionó a la defensiva y le arañó. “Jódete”, le dijo su mamá. “Así aprendes a no tocar animales que no conoces”.

...y así, aprendimos a jodernos, a creer que habíamos hecho algo mal, así, aprendimos a decirle al él o a ella que se jodan. 

Así, desde pequeños, se nos desdibujó la compasión, se nos fomentó la saña, se nos apartó de la maravilla de ser un poco más humanos.

Que nadie se joda si podemos decirle a Mariela que juegue, que sea feliz. Que le podemos llenar el vaso de agua las veces que sean necesarias.

Que nadie se joda, si le podemos decir a Patricia que corra, que se divierta, que disfrute de sus piernas, de la brisa en su piel. ¿Y si se cae? Le damos la mano, la ayudamos a que se levante, la abrazamos, y le decimos que una caída no es grave.

Que Alberto sepa que nunca estará mal expresar cariño, aunque el otro no pueda o no sepa recibirlo.

Para que cuando Mariela, Patricia y Alberto sean grandes, no digan por ahí indiscriminadamente: “Jódete, que tú te lo buscaste”.

Para que cuando cuando Mariela, Patricia y Alberto crezcan, no desplieguen el dedito acusador que les movieron cuando aún eran muy inocentes para entender la desidia de sus progenitores. 

-Texto encontradas en la red.

Salud no es solo lo que comes, también es lo que piensas y dices...


Salud no es solo lo que comes, tambiénes lo que piensas y dices...Dedicado a todas las personas que se creen en posesión de la verdad absoluta, a quienes juzgan sin saber, critican sin conocer y etiquetan sin pensar. A quienes ven el mundo en blanco y negro, sin matices ni términos medios, a quienes se sirven del odio, el miedo o la ignorancia.

- Desconozco el autor

Estos son, amigo mío, los únicos principios que debemos seguir.


Toda moral humana se encierra en esta sola frase: hacer a los demás tan felices como uno mismo desea serlo, y no causarles nunca un mal que no quisiéramos recibir. Estos son, amigo mío, los únicos principios que debemos seguir.

- Marqués de Sade

Escuchar es una forma de amar.


Escuchar es una caricia para el ser amado. Es abrazar con el silencio, de un rostro atento, que expresa cuán importante es lo que tiene para decirnos la persona que amamos. Escuchar es una forma de amar.

- Miguel Ángel Núñez, 111 Sugerencias para novios y recién casados

Necesitan que le den una bofetada...


El momento en el que te haces a la idea de estar por encima de alguien, es el momento en el que necesitas que te den una bofetada en la cara. 

~ Natalie Portman

No consideres a nadie tu superior, cualquiera que sea su rango o posición en la vida.


Primero, que nadie gobierne tu mente o tu cuerpo. Ten especial cuidado de que tus pensamientos permanezcan libres... Dale a los hombres tu oído, pero no tu corazón. Muestra respeto por los que están en el poder, pero no los siga ciegamente. Juzga con lógica y razón, pero no comentes. No consideres a nadie tu superior, cualquiera que sea su rango o posición en la vida. Trata a todos con justicia, o buscarán venganza. Ten cuidado con tu dinero. Aférrate a tus creencias y otros te escucharán.

- Christopher Paolini, Eragon

No escuchamos, ya nadie escucha.


No escuchamos, ya nadie escucha. Nadie repara lo que dice el otro. Estamos todos sumidos en un inmenso, solitario y ensordecedor silencio, y lo mismo da que nos digan, que nos expliquen, nos cuenten, nos avisen, nos chillen o nos susurren. Monólogos secuenciados que solo guardan breves silencios para esperar impacientemente que el otro acabe.

- Risto Mejide, El pensamiento negativo  


La mayoría de nosotros no sabemos escuchar.

Para mí, raza solo hay una, que es la humana...

Adriana Boho, Influencer

A mí la palabra «raza» no me gusta diferenciarla, porque, para mí, raza solo hay una, que es la humana, que además está científicamente demostrado. Y si alguien dice lo contrario es que suspendió biología. Entonces, es esta designación que se ha hecho para, una vez más, separar, que al final siempre tendemos a poner etiquetas y a separar. El ser humano es como que es… Está en el gen. No entiendo por qué, pero está ahí. (...) Es una declaración sobre la raza y los prejuicios raciales, de la UNESCO, el artículo uno, que dice así: «Todos los seres humanos pertenecen a la misma especie y tienen el mismo origen. Nacen iguales en dignidad y derechos, y todos forman parte integrante de la humanidad». Entonces, con esta afirmación, ya no habría ninguna duda de romper de una vez por todas con estas diferencias raciales que siempre el ser humano tiende a realizar y que ya es momento de acabar con ello.

Adriana Boho, BVA, Aprendemos juntos 2030.

En mi etapa adulta me reconcilié conmigo misma: «Qué maravilloso es mi color de piel, qué maravilloso es mi pelo afro y qué maravilloso es ser negra, ser yo»

Adriana Boho

Eso es intimidad.


La gente piensa que la intimidad tiene que ver con el sexo.

Pero tiene que ver con la verdad.

Cuando te das cuenta de que puedes contarle tu verdad a alguien, cuando puedes mostrarte a alguien, cuando te desnudas delante de alguien y su respuesta es <<conmigo estás a salvo>>.

Eso es intimidad. 

-Taylor Jenkins Reid.

♪ ♫ ♩ ♬“
Si te sientes mal piensa que en cualquier lugar
yo nunca te voy a fallar
Apóyate en mi, apóyate en mi
Apóyate en mi

Necesito hallar la pareja perfecta. ¿Qué podéis decirme?


Erase una vez una muchacha de nombre Nadia, cuya belleza atraía a todos los que la conocían. A pesar de ello, Nadia se sentía muy sola. Tras la alegría del primer encuentro con sus pretendientes, les encontraba defectos. Entonces, sentía que su amor se marchitaba y seguía anhelando su ideal de pareja perfecta.

Un día, Nadia oyó hablar de un sabio que a todos conmovía con sus palabras. Aquella noche, decidió consultarle su problema.

"Tal vez -se decía- me pondrá en el camino de ese hombre ideal que sueño".

A la mañana siguiente, llegó hasta él y, tras exponerle su mala suerte, le dijo:

"Necesito hallar la pareja perfecta. ¿Qué podéis decirme? Una persona como usted, sin duda, habrá encontrado la pareja perfecta".

Aquel anciano, mirando a Nadia con brillo intenso en sus ojos, le dijo:

"Pasé mi juventud buscando a la mujer perfecta. En Egipto, encontré a una mujer bella e inteligente, pero era muy inconstante y egoísta. En Persia, conocí a una mujer que tenía un alma buena y generosa, pero no teníamos aficiones en común… Y así una mujer tras otra. Al principio, me parecía haber logrado "El gran encuentro", pero, pasado un tiempo, descubría que faltaba algo que mi alma anhelaba. Fueron transcurriendo los años hasta que de pronto, un día …", - dijo el anciano haciendo una emocionada pausa - La vi, resplandeciente y bella. ¡Allí estaba la mujer que yo había buscado toda mi vida!".

"¿Y qué pasó? ¿Te casaste con ella?", replicó entusiasmada la joven Nadia.

"Al final … la unión no pudo llevarse a cabo".

"¿Por qué?, ¿Por qué?"

"Porque al parecer – le dijo el anciano con un gran brillo en sus ojos, 

-ella buscaba la pareja perfecta …"

-  J.M.Doria.

«Yo digo las cosas con franqueza» Sí, es muy lindo decírselas a los demás con franqueza...


Un hecho que resulta risueño es aquel en que alguien manifiesta: «Yo digo las cosas con franqueza». Sí, es muy lindo decirselas a los demás con franqueza, pero ya no agrada tanto cuando los demás son francos con uno. Lo mejor es no hablar, pues, de franqueza, pero sí hablar con elegancia, con prudencia y con limpieza, pensando siempre que no hay derecho a herir a nadie, a señalarle un defecto con indebida suficiencia.

-Carlos Bernardo González Pecotche

Mejor no tenerla...