Procrastinar

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Las relaciones humanas son extrañas.


Las relaciones humanas son extrañas. Quiero decir, estás con una persona un tiempo, comiendo, durmiendo y viviendo con ella. Amándola, hablándole, yendo a lugares juntos y luego, ya no.

-Charles Bukowski

Debo aceptar que nunca serás mía.


Debo aceptar que nunca serás mía ,
Es hora de ponerle punto final a esta historia,
Escribirte es escribirle a la nada
Por que hasta las palabras se cansan
De nunca ser leídas o escuchadas
Y esta noche están de luto...
Tu poeta ha muerto.

- Charles Bukowski

Crecer es aprender a despedirse...


Crecer es aprender a despedirse. El día que te das cuenta de que crecer va a significar despedirse de personas, situaciones, emociones, memorias, ilusiones e incluso amigos que se supone iban a estar para toda la vida. El día que ves que crecer significa conocer cada día más gente que ya murió. El día que te das cuenta que te despides mejor que hace un año. Que ya no te sorprende que la gente desaparezca de tu vida. Ese día estás aprendiendo a decir adiós, ese día estás creciendo.

- Risto Mejide, El pensamiento negativo.

Y decirles siempre ¡Gracias, Gracias, Gracias! !Te amaré por siempre!


A los que se fueron demasiado pronto... Pero su presencia será eterna. A los que nos dejaron sin querer marcharse... Pero ya era tiempo de trascender. A los que ya no sabemos si lo que queremos es abrazarles, que nos abracen, o soltarles, o que solo regresen un instante. A los que brillan cada noche allí arriba, pero más en el corazón. A los que están en nuestros sueños de noche y día también. A los que tuvimos que decir adiós sin querer, sin esperarlo. A los que nos dejaron huella, momentos y recuerdos inolvidables. A los que nos hacen soltar una lágrima al pasar por ese lugar especial, al escuchar una canción, o al mirar una imagen. A los que nos dejaron un poco más solos, aunque no se hayan ido del todo, ya que aún caminan a nuestro lado. A los que nos dejaron miles de cosas por decir. A los que serán siempre, aunque no vuelvan nunca. A los que un día esperamos volver a ver. En ese cielo... en esa vida... Y poder agarrarles fuerte, y no soltarles. Y decirles siempre ¡Gracias, Gracias, Gracias! !Te amaré por siempre!


El latido de mi corazón.

Tienes que aprender a levantarte de la mesa...


Tienes que aprender a levantarte de la mesa, 
cuando ya no se sirve amor.

-Nina Simone

♪ ♫ ♩ ♬
Tienes que aprender a mostrar una cara feliz
aunque estés lleno de miseria
No debes mostrar un rastro de tristeza
y nunca buscar cosas simples..

Es difícil decir adiós realmente.

 

Morir lo cambia todo. Hay consecuencias emocionales, claro. Pero también están los asuntos prácticos: ¿Quién va a hacer tu trabajo? ¿Quién va a proteger a tu familia? Lo único positivo para ti es que no te tienes que preocupar de nada. Gente que no conoces vivirá en tu casa, harán tu trabajo. El mundo sigue… sin ti.

Es difícil decir adiós realmente. A veces es imposible. Nunca dejas de sentir la pérdida. Es lo que hace las cosas tan agridulces. Dejamos pequeños trozos de nosotros mismos, pequeños recuerdos, recuerdos de toda nuestra vida, fotos, baratijas… cosas por las que nos recuerdan, incluso cuando nos hemos ido.

-Grey's Anatomy


♪ ♫ ♩ ♬
Quién, cuando ya no aliente
silenciosamente, llegará hasta ti
y como el olvido
ya te habrá vencido
le dirás querido
al igual que a mí

No lo puedo seguir ocultando: nací en el país equivocado.


El sentimiento de no pertenecer a un país

Últimamente cada vez que salgo es un recordatorio de por qué no parezco encajar: hago la cola en el cajero express y la estudiante de medicina de 21 años se tarda una hora cobrando un cheque, la señora de al lado quejándose del mal servicio del banco con un tono de voz lo suficientemente alto como para que la escuche el centro comercial entero, camino por la calle y la gente se mueve a 0,001 kilómetros por hora, el sol eterno, el calor asfixiante, la viveza, las mentes cerradas y retrógradas, el pana que te limpia el parabrisas sin tu permiso, que ninguna disco se enfoque en la música que te gusta, el carro con placa de neón azul que maneja a la velocidad de la luz mientras reproduce “Ready to Love” de Dyland & Lenny con el bajo distorsionado y que se come la luz roja en el proceso.

Recuerdo cuando era pequeño y me costaba hacer amistades. Creo que esto no se trata solo del país, sino que siempre me he sentido como un forastero. En secundaria tenía pocos amigos porque la mayoría me parecía inmaduro y que no valía la pena mi tiempo. Tenía una profesora que me decía en esa época que era muy maduro para mi edad, y que no se me iba a hacer fácil hasta salir de ahí. Ese sentimiento estaba presente hasta con una parte de mi familia. Casi nunca iba a las reuniones y cuando lo hacía, no estaba cómodo. El escándalo, el vallenato a todo volumen, mi madre invitándome a bailar “Tu lo que quieres que te Coma el Tigre”, los cuentos de cómo mi tío ordeñó su primera vaca en la finca, la historia de la señora que mandó a callar a mi madre mientras iba en un bus hasta Sinamaica y ese tipo de cosas que por mucho que trataba de pretender que estaba interesado en la conversación, desearía que estuviésemos hablando de otras cosas. Pero uno no escoge a su familia, y así como son igual los quiero.

Para lo que hago, aquí es difícil salir adelante. Aunque últimamente creo que para cualquier joven recién graduado es casi imposible echar pa’ lante. Tengo la suerte de que cuento con unos padres y una hermana que me han apoyado en todo. Desde que les dije a los 11 años que quería ser director de cine, pensaron que se trataba de una etapa, como cuando quise ser astrónomo, pero con el tiempo se dieron cuenta de que la cosa iba en serio y en vez de obligarme a estudiar medicina, alguna ingeniería o cualquier otra carrera que “diera cobres”, sabían que esa pasión no la podían detener. Cada vez que necesitaba algo para mi cámara o para un rodaje, era otro recordatorio: en mi país no se consigue nada, o si existe, tienes que ir del norte al sur o de estado a estado a ver si encuentras un cable específico que va del micrófono al grabador digital.

Cuando viajé por primera vez a Londres y me bajé del bus que me llevó de Gatwick a Westminster, percibí de inmediato una sensación de familiaridad con el lugar. Las largas caminatas de la estación del metro hasta el vagón, el ritmo vertiginoso y frenético de sus habitantes, la forma de vestir, el ambiente opaco del invierno, el orden, la limpieza. Es como si todo ese tiempo la ciudad había estado esperando por mí. Mientras me sentaba en una banca y admiraba el entorno me di cuenta de que estaba llenando un vacío que no sabía que tenía.

Una semana después quería convencerme a mí mismo de que solo era la sensación de novedad, pero en el fondo sabía que era algo más profundo que eso, estaba abrumado con sentimientos de pertenencia. Se supone que uno llama “hogar” a su país de nacimiento, y en ese momento sentía que estaba traicionando a Venezuela, ya que mi conexión emocional con el lugar donde nací se estaba empezando a disipar progresivamente. Mientras iba en el tren de regreso al aeropuerto, empecé a sentir tristeza, como si me estuvieran quitando algo que me pertenecía.

¿Qué querrá decir todo esto? ¿De verdad algunos nacemos en el país equivocado? ¿Los nacionalistas entenderán este sentimiento? Esta última pregunta que me hago sí estoy convencido de que es un “no”. Es bueno ser nacionalista, hasta cierto punto. Yo nunca lo he sido, aunque estoy agradecido por todas las cosas que he podido sacar gracias a nuestra idiosincrasia. A mí me gusta contar historias, y en este país se ven tantas cosas que siempre hay material para escribir. Pero hay que tener cuidado con el nacionalismo, a veces no deja ver la realidad. Siempre escucho las frases “el problema no es Venezuela, es la gente”, “no es el país, es el gobierno”, pero después me detengo a pensar ¿qué hace a un país? y la primera respuesta que me viene a la mente es la gente. ¿De qué sirve tener paisajes bonitos y ganar concursos de belleza si la sociedad deja mucho que desear? No todos los venezolanos son así, de eso estoy claro, pero al parecer otra gran parte no tiene cultura y no sé como avanza una sociedad sin ello.

“Vete de una vez, el país no te necesita”, estarán pensando algunos. Pero tranquilos, tarde o temprano los dejaré en paz. A pesar de todo, todavía me pregunto si es que yo no encajo en el país o el país no encaja conmigo.

- Alejandro Hernández

¡Ve, sé feliz! Si me extrañas y yo te extraño...


¡Ve, sé feliz! Si me extrañas y yo te extraño quizás volvamos a estar juntos. Si, por el contrario, esto se trata de un final, gracias por tus sonrisas, tus caricias, tus abrazos, tus besos y tu apoyo. Para mí esto no fue en vano, te agradezco a ti y a la vida por habernos permitido escribir esta historia, con comas, con interrogantes e incluso con puntos, algunos suspensivos y éste punto final.

A veces necesitamos morir en un cuento para tener un final felíz en otro.


Estimado Lobo Feroz,

Viví tu historia y aunque no tenía colmillos ni garras, mi pasado me alejaba de mi amada. Aprendí que conquistar no es cazar y que amar no es exigir. Te prestaría al Genio y sus deseos pero si Caperucita no quiere verte, ni así fueras aire, ella te respiraría. Ambos tomaron otros rumbos y escribieron varias líneas con otros personajes. Deberías aceptar su distancia y su silencio. A veces necesitamos morir en un cuento para tener un final felíz en otro.

Tu amigo,
El Principe Aladino.

Supongo que somos como las canciones...


Supongo que somos como las canciones,
 estamos de moda por un tiempo, 
pero un día de la nada, 
dejamos de sonar y nos olvidan.

- Eduardo Pardo

En el amor y la guerra todo se vale...


En el amor y la guerra todo se vale, 
menos arrastrarse.
En la guerra se muere de pié 
y en el amor se dice adiós con dignidad.

- Charles Bukowski.

  • James Blunt - Goodbye My Lover Subtitulado español

La cuerda cortada puede volver a anudarse...


La cuerda cortada puede volver a anudarse, vuelve a aguantar, pero está cortada. Quizá volvamos a tropezar, pero allí donde me abandonaste no volverás a encontrarme.

- Bertolt Brecht

La señora Ruth era una dama y una dama siempre sabe cuándo irse.


¿Sabes la historia del lago que había aquí antes? Pues un mes de noviembre vino una bandada de patos y se posaron en el lago, la temperatura bajó tan deprisa que el lago se heló, entonces los patos se fueron volando y se llevaron el lago con ellos... dicen que ahora debe estar en algún lugar de Georgia.

- La señora Ruth era una dama y una dama siempre sabe cuándo irse.

- Films Tomates verdes fritos




Mejor no tenerla...