Procrastinar

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¡Maldito cáncer!


¡Maldito cáncer!

La ciencia ha avanzado tanto, cada año se descubren nuevas cosas; los viajes a Marte parecen cada vez más cercanos, los vehículos se conducen solos, los robots hacen tareas por nosotros. ¡Se descubrió la vacuna contra el coronavirus en menos de un año! Sin embargo, aún no encontramos una cura para el cáncer. Esta enfermedad que existe hace miles de años aún nos quita nuestros queridos ,nos roba la esperanza de un futuro, nos quita una parte de nuestras vidas. Es tan doloroso ver cómo este mal va minando la salud de alguien a quien amamos, encontrarnos -en un abrir y cerrar de ojos- con una sombra de lo que esa persona fue y no poder hacer nada por ayudarle; encontrarnos con las manos atadas y saber que esa llama de vida se escapa lentamente, con un dolor impensable. Esta enfermedad, además, deja a las hogares en crisis económica, porque aunque ‘la salud es un derecho universal’ si no tienes dinero no puedes acceder a un tratamiento de calidad. De la noche a la mañana, nuestro mundo cambia y es demasiado duro entender y aceptar que esa batalla se va perdiendo y nada volverá a ser como antes. El dolor de una enfermedad así nos marca por siempre. 

Nancy Verdezoto

Las enfermedades o incluso ciertos accidentes ¿son un castigo divino?


Al menos 50% de los mexicanos considera que las enfermedades o incluso ciertos accidentes son un castigo divino, indicó María Isabel Barrera, doctora en psicología y salud de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La experta dijo que “los mexicanos, en general, tienden a relacionar los hechos —trágicos o no— con premios o castigos del destino, de la vida o de creencias religiosas.

“La sociedad mexicana tiene una educación y estilo de vida culpígenos, sobre todo cuando existe una enfermedad crónica e incurable y que, además, se nota a simple vista”, explica Barrera.

Por ejemplo, cuando se trata de padecimientos que no se ven (como las primeras etapas del cáncer) no hay comentarios alrededor del paciente.

Sin embargo, “cuando el padecimiento progresa y comienza a notarse, como en el caso de la psoriasis (enfermedad incurable y no contagiosa de la piel que genera escamas rojas y plateadas), la familia, amigos, enemigos, vecinos y demás opinarán y calificarán si el enfermo fue bueno o malo y, en consecuencia, está siendo castigado”, explicó.

Las enfermedades no son un castigo divino, indicó la experta en sicología médica, sino que son hechos relacionados con estilos de vida y sobre todo con la genética. Es decir, los genes que integran el cuerpo pueden mutar y generar alteraciones y, en consecuencia, padecimientos.

No obstante, “las creencias populares son muy fuertes y la mayoría de ellas están relacionadas con el pensamiento religioso, que puede ser irracional y sin sustento científico.

“Ciertas religiones generan castigos y penitencias, como irse al infierno, ya sea en vida o tras la muerte. Por eso todo lo que vivas hoy en día será consecuencia de tus actos, es cuando surge el concepto de pecado y castigo”, puntualizó Barrera, especialista en sicología de atención primaria en Salud por Ssa.

Explicación científica

El 99% de las enfermedades, que hoy en día conocen los humanos, tienen un origen y desarrollo que se explican bajo los preceptos científicos.

Al respecto, Timothy J. Lyons, director de Investigación y Asuntos Científicos del Harold Hamm Diabetes Center, de la Universidad de Oklahoma, advierte que la diabetes, por ejemplo, se presenta por deficiencia en la producción (en cantidad y calidad) de la insulina, ésta se genera en el páncreas.

“La diabetes no surge por un susto, tampoco es un castigo en determinada sociedad, ya que sin importar la raza, condición social, país de procedencia o residencia, la diabetes está presente en todos los rincones del mundo.”

No obstante, en los países donde la obesidad y el sedentarismo se ve con mayor fuerza, es más común la diabetes tipo II, indicó el también profesor de medicina J. Lyons del área de Diabetes y Endocrinología en el Departamento de Medicina Interna de la Universidad de Oklahoma, mismo que reconoció que “99% de los avances científicos permiten que hoy en día los pacientes con diabetes puedan vivir décadas con la enfermedad, cuando antes (hace más de 30 años) fallecían en unos meses”.

Al igual que la diabetes, algunos tipos de cáncer y el VIH pueden tratarse de forma crónica gracias a los medicamentos, tratamientos y terapias que la ciencia sigue desarrollando.

Mitos y realidades

Diabetes tipo I o II
Mito: Surge por un susto o enojo.

Explicación: La insulina, al igual que la adrenalina, es una hormona que se dispara cuando hay estrés. En el páncreas se genera la insulina, con la obesidad dicho órgano no funciona correctamente.

Por tanto, la hormona insulina no se secreta en cantidad y calidad ideal para mantener el azúcar bajo control. Así que se usan antidiabéticos orales y se inyecta insulina.

SIDA

Mito: La sexualidad es pecado y se enferman aquellos que son promiscuos.

Explicación: Ejercer la sexualidad es fundamental para la salud. Sólo aquellos que tienen sexo sin protección, están en riesgo.

El VIH lesiona el sistema inmune del paciente y lo deja sin defensas frente a diversas enfermedades.

Hoy en día existen medicamentos que permiten controlar el virus y evitar la progresión hacia el sida.

Fuente:excelsior.

El Dr. Stan Goldberg, sugiere a las personas que, cuando visiten a un paciente con cáncer, hablen menos y escuchen más.


El Dr. Stan Goldberg, sugiere a las personas que, cuando visiten a un paciente con cáncer, hablen menos y escuchen más. Recomienda participar “más en conversaciones y menos en intercambios de preguntas y respuestas”. Si se hacen preguntas, deben ser abiertas, como: “¿Quieres contarme sobre tu cáncer y lo que estás pasando? Tal vez pueda encontrar alguna forma de apoyarte”.

Entre los varios “no” sugeridos por el experto, están los siguientes:

• No llame la atención sobre los cambios físicos del paciente diciendo cosas como: “Por lo menos te deshiciste de esos kilos de más”.

• No le diga al paciente que tiene suerte de padecer un tipo de cáncer y no otro, pues esto minimiza lo que la persona está enfrentando. No hay nada afortunado en tener cáncer, incluso si es uno de los “buenos”.

• No dé información sobre tratamientos no probados ni referencias de doctores de práctica dudosa.

• No sugiera que el estilo de vida de la persona es el causante de la enfermedad, incluso si en efecto puede haber contribuido. La culpa no ayuda. Muchos factores influyen en los riesgos de presentar cáncer; incluso para los fumadores de toda la vida, padecer cáncer a menudo es pura mala suerte.

• No sermonee al paciente sobre mantenerse positivo, lo que puede generar sentimientos de culpa en el paciente si las cosas no salen bien. Es mejor decir: “Cuentas conmigo, sin importar lo que suceda”, y decirlo de corazón.

• No pregunte sobre el pronóstico. Si el paciente brinda esa información, está bien, hablen sobre sus implicaciones. De lo contrario, es mejor contener su curiosidad.

• No se convierta en una carga para el paciente por sus propios sentimientos de desánimo, aunque está bien decir: “Lamento que te haya pasado esto”. Si se siente abrumado por la posibilidad de interactuar con una persona con cáncer, es mejor expresar “No sé qué decir”, antes que no decir nada o evitar a la persona por completo, pues puede sentirse abandonada o pensar que a uno no le importa.

- Dr. Stan Goldberg,Loving, Supporting, and Caring for the Cancer Patient,

Mejor no tenerla...