Comienza a hacer lo que quieras hacer ahora. No estamos viviendo en la eternidad. Sólo tenemos este momento, brillando como una estrella en nuestra mano, y derritiéndonos como un copo de nieve.
Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos.