Que gran paradoja es la distancia en ocasiones. Personas que tenemos tan cerca pero que, están tan alejadas de nosotros; y al mismo tiempo personas que habitan a miles de kilómetros, que pueden sentirnos, y que nos conocen tanto como de toda una vida. Por esas personas que nos tienen a diario y les da igual, y otras distantes que darían todo por tener tan solo un día a nuestro lado.
Hay amores que te entran por los ojos, te revuelven hasta el estómago y te hacen palpitar el corazón; otros hasta despiertan tus bajas pasiones. Pero el más peligroso de todos es cuando entran en tu mente... y de ahí pareciera no querer salir jamás...