Personas se preguntan: ¿Qué es lo que les pasa cuando sienten que están enamoradas?
En este sentido, la psicóloga Cecilia Arancibia, plantea las siguientes preguntas, cuyas respuestas pueden ser un indicador para reconocer si se está o no en dicho estado:
1.- ¿Estás constantemente sonriendo?
2.- ¿Piensas en él/ella durante el día?
3.- ¿Extrañas a la otra persona cuando no está cerca?
4.- ¿Quieres conocer todo lo relativo a la otra persona: sus deseos, ilusiones y objetivos?
5.- ¿Sientes celos por cosas extrañas?
6.- ¿Te proyectas con él/ella, por ejemplo imaginando cómo serían los hijos que podrían tener en el futuro?
7.- ¿Buscas el contacto de piel, fundamental para crear el vínculo entre dos personas (incluye el deseo físico y sexual)?
8.- ¿Tienes dificultad para concentrarte, ya sea en el trabajo o estudio?
9.- ¿Te sientes radiante y la gente lo nota?
"Conocerse a uno mismo y a los propios sentimientos, ayudará a reconocer cuando uno encuentra el amor", declaró. -Cecilia Arancibia
Sí alguna vez, en el futuro, tuviese que explicar a un ser de otro mundo lo que en el nuestro es la Navidad, probablemente le respondería con algunos de estos planteamientos…
Es el cumpleaños del hombre más extraordinario que vivió entre nosotros, los humanos.
Es la oportunidad que nos damos para hurgar, dentro de uno, lo que tenemos de la bondad que nos permite amar y de la generosidad que nos permite convivir.
Es la bienvenida real y sentida que se le da a la posibilidad de ser mejores personas, de evolucionar el alma a través del espíritu.
Es la prueba de la serenidad y el sosiego que podemos llegar a tener homenajeando a los otros sin sentirnos que estamos a prueba, en competencia o en una lucha a muerte.
Es el tiempo que nos brinda la consciencia para comprender que juntos lo podemos todo y que, por el contrario, separados, todo son dificultades.
Es el respiro profundo que nos llena de nuevo oxígeno con el cual podemos pensar con más calma, sentir más intenso y hacer lo que debemos.
Es el momento de saber que en cualquier parte de la naturaleza están, presentes y llenos de vida, todos aquellos a los que amando mucho ya no vemos o de los que, estando por llegar, aún no han nacido.
Es el espacio en el cual, la vida triunfa sobre la muerte.
Probablemente, tras toda esta descripción, el ser que ha llegado de otro mundo, se sorprendería contestándome de inmediato con una pregunta,
- ¿Por qué, sí, para ustedes, los humanos, esto es posible en un día, no puede ser la base fundamental de todos y cada uno de ellos?
Feliz Navidad a todos.
No olvidemos que la Navidad puede ser oportunidad real
y no un eterno ensayo de cómo podríamos ser mejores.
Intenta aprender a respirar profundo, a saborear realmente la comida cuando comas y a dormir realmente cuando duermas. Trata de estar completamente vivo, con todas tus fuerzas y cuando rías, ríe como un demonio y cuando te enfurezcas, enfurécete como nunca antes. Trata de estar vivo. Estarás muerto en muy poco tiempo.
Cada uno de nosotros tiene, al menos, un talento natural, una cualidad innata que le hace destacar por encima de los demás. Descubre cuál es tu talento natural.
Cada mañana una gacela se despierta en África. Esa gacela sabe que debe correr más rápido que el león más veloz, o morirá. Cada mañana en África, un león se despierta. Y sabe que debe correr más rápido que la gacela más lenta, o pasará hambre. No importa si eres la gacela o el león; cuando el sol sale, será mejor que estés corriendo.
Se nos educa en un modelo de sociedad dividida entre triunfadores y perdedores, como si los triunfadores fueran seres siempre completos, logrados y felices, y los perdedores, un moco del infierno. Y eso es una estupidez. Todos triunfamos en algo, todos fracasamos en algo, no hay existencia sin frustración y, si no aprendemos a soportar el escozor del vivir, vamos fatal.
Hace unos doscientos años Benjamin Franklin compartió el secreto de su éxito con el mundo; dijo "nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy". Se trata del hombre que descubrió la electricidad, cualquiera creería que más gente le haríamos caso. No sé por qué dejamos las cosas para después, pero si tuviera que adivinar... diría que el temor tiene mucho que ver. Temor a fallar, temor a sufrir, temor al rechazo... A veces tememos tomar una decisión porque, ¿qué pasa si te equivocas? ¿Y si cometes un gran error que no puedes enmendar?
Al que madruga Dios le ayuda. Una puntada a tiempo ahorra ciento. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente. No podemos fingir que no nos lo dijeron. Todos hemos oído los refranes, hemos oído a los filósofos, oímos a nuestros abuelos advirtiéndonos sobre el tiempo perdido, oímos a los malditos poetas exhortándonos a aprovechar el día. Aun así, a veces, debemos escarmentar por nosotros mismos. Debemos cometer nuestros propios errores y tenemos que aprender nuestras lecciones. Debemos barrer la posibilidad del presente debajo del tapete del mañana hasta que ya no podamos más, hasta que por fin entendamos por cuenta propia a lo que se refería Benjamin Franklin, que saber es mejor que preguntarse, que despertar es mejor que dormir. Y que incluso el mayor fracaso, incluso el más craso error, el más incorregible es preferible a no haberlo intentado.
Soy consciente de mis altas probabilidades de fracasar, para mayor escarnio de mi nombre pero, si me quedo en este lugar, las exiguas opciones de tener éxito se convertirán en cero. Así de simple. Se trata de optar entre aceptar mi ridícula vida o luchar por las raquíticas posibilidades que me quedan de triunfar.
Yo habito en medio de pavos reales blancos mágicos, unicornios brillantes, fuego que respira dragones turquesa… Es necesario creer en la magia para experimentarla. – Ama H. Vanniarachchy
Un día, me mintieron de tal forma que me dolió y entonces aprendí a ir siempre de frente con la verdad. Un día, me falló quien menos imaginaba y entendí que las palabras hay que cumplirlas y de los actos, hacerse cargo. A veces es necesario dar vuelta la página y empezar de cero, porque el mejor guerrero no es el que triunfa siempre sino el que vuelve sin miedo a la batalla
No te buscaba, no te buscaba y te encontré, gracias a todos esos errores que cometimos los dos y que a la postre se convertirían en enseñanzas. No te buscaba, pero Dios es perfecto y el fue quien nos hizo caminar hasta donde la vida nos uniría. No te buscaba, vivía sin sueños, vacío, con sentimientos efímeros. No te buscaba, en serio, no te buscaba y te encontré, en un día mágico, lleno de luz, basto de claridad, empapado de verdad, sobrado de algo que yo pensé me había olvidado: amor. No te buscaba, lo juro, no te buscaba y encontrarte me cambió la vida entera.
Ya vendrá alguien que te robe la razón, alguien que te devuelva la pasión, alguien que te emparche el corazón. Ya vendrá alguien a tu medida, a tu altura, alguien que disfrute tu locura, alguien que desnude tu ternura.
Estaba un hombre sentado en un banco de una plaza donde siempre acostumbraba a quedarse por algún tiempo.
El se relajaba mirando los árboles al sol y al viento, las palomas en búsqueda de alimentos, los ambulantes vendiendo baratijas, los pájaros haciendo nidos, los niños jugando, las campanas de la iglesia repicando, viejitos, jugando a los dados y al dominó. Súbitamente se vio rodeado por 7 fantasmas de rostros cubiertos, y uno de ellos le dijo: - Nosotros somos moradores del futuro. - Y que me vienen a decir? – pregunto él, sintiéndose incómodo. Así, uno a uno comenzó a decir: 1º – Yo soy una tormenta: un día podré llevar todo lo que posees. 2º – Yo soy el Hambre: un día podré llegar y conocerás uno de los mayores dolores que sufre el mundo. 3º – Yo soy el desempleo: un día podré visitarte y no sabrás cómo sobrevivir. 4º – Yo soy un incendio: un día podré dejarte sin techo y sin abrigo. 5º – Yo soy la melancolía: un día podré alcanzarte y perderás las ganas de vivir. 6º – Yo soy la soledad: un día podré golpear tu puerta y no tendrás compañeros para oírte o para conversar. 7º – Yo soy la vejez: cuando Yo llegue, estarás vacío, enfermo y sin metas. De repente, como en un torbellino, los 7 fantasmas hablaban al mismo tiempo, atropelladamente. Poniéndose a respirar hondo, al rato fue reaccionando y, como en un pase de magia, él pudo ver los rostros de los 7 fantasmas.. El hombre, antes relajado y tranquilo, comenzó a temblar. Eran exactamente iguales a él. Él, con decisión, dijo: -¡ Paren! Ustedes son ladrones de paz! ¡Son asaltantes de mentes distraídas! ¡Ustedes son YO mismo! Son mis pensamientos! ¡Ustedes no viven en el futuro! ¡Viven en mi cabeza, pero en ella soy YO quién manda! Y prosiguió: - Aquí aprendí con los árboles que la renovación es posible después de tener sus hojas caídas. - Aquí aprendí con las palomas que siempre habrá más alimento que palomas hambrientas. - Aquí aprendí con los vendedores ambulantes que el empleador no siempre es indispensable y que siempre habrá medios para sobrevivir. - Aquí aprendí con los pájaros que, por cada nido derrumbado, nuevos nidos pueden ser construidos. - Aquí aprendí con los niños que no es necesario ningún esfuerzo para ser feliz y querer vivir. - Aquí aprendí con el tañir de las campanas que, por más solos que estemos, siempre habrá alguien para escucharnos. - Y aquí aprendí con los viejitos, que es posible alcanzar las metas aunque sea venciendo en una apuesta de dados o en un juego de dominó. Poco a poco aquellos 7 fantasmas fueron cambiando sus pesadas expresiones y, abriendo suaves sonrisas, dijeron: 1º – Yo soy la Prosperidad. 2º – Yo soy la Abundancia. 3º – Yo soy el Progreso. 4º – Yo soy la Seguridad. 5º – Yo soy la Alegría. 6º – Yo soy el Compañerismo. 7º – Yo soy la Certeza de que la Vida es Eterna. Sintiendo que había dominado los propios “fantasmas”, el hombre salió caminando suave y tranquilamente en dirección al Mañana…
Hazte un favor y brilla con luz propia. Ve por la vida con paso firme, no de puntillas. Cree en tus propias ideas, instinto y sensaciones. Escucha los consejos de los demás, pero arriésgate a tomar tu propio camino.
Y hay un momento de la vida en el que nos toca decidir si cerramos el pecho y abandonamos el corazón, o si abrimos el alma y olvidamos la razón. Podemos volvernos piedra pero también pluma. Aunque se que puedo caer, yo, prefiero siempre volar.
¿Qué vale todo lo que los hombres hacen y piensan durante milenios frente a un solo momento de amor? ¡Y es también lo más logrado, lo más hermosamente divino de la naturaleza! A él conducen todas las gradas desde el umbral de la vida. De él venimos, a él vamos.