Procrastinar

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Porque la poesía puede e estar en todo: en los aromas, en el gusto de las cosas...

Rubén Monasterios, psicólogo, autor, columnista, 
caricaturista y humorista venezolano.​

Una entrañable amiga me escribe para darme la noticia del tránsito o pasaje (evita la palabra muerte) de una amiga común, quien pidió que sus cenizas fueran regadas en el jardín para nutrir sus rosales. Me recordó al poeta Rilke; pidió que sobre su tumba sembraran rosales animado por el propósito de seguir haciendo poesía. Tenía la creencia de que las plantas enterraban sus raíces profundo, hasta enredarse en los cuerpos de los poeta muertos, y se nutrían de su esencia, la cual después esparcían en el mundo mediante el perfume de sus rosas. Porque la poesía puede e estar en todo: en los aromas, en el gusto de las cosas, en las sensaciones táctiles, en lo que oímos, en las imágenes que vemos y en los textos que leemos. La poesía no es una simple versificación rimada; es algo más sustantivo y profundo. Existe mucha poesía totalmente ajena a la rima. La versificación rimada puede ser poética, y con frecuencia así es, pero otras veces sólo se trata de un ejercicio ingenioso con ritmos y consonancias de un idioma.

- Rubén Monasterios

Yo quiero que me quieras como quieras


Yo quiero que me quieras como quieras
como inventes y sepas
como menos te duela
y te mate por dentro
como mejor te salga
como el peor secreto
como no puedas querer de nuevo.

- Carlos Salem

. ¿A qué sabe la paz? -A Chocolate


¿De qué color es la paz? 
- Blanca (Juan 12 años).
. ¿A qué sabe la paz? 
-A Chocolate (María, 8 años).
- ¿A qué huele la paz?
- A la comida de mamá (Esteban, 14 años).
-¿Cómo se siente la paz?
- Como un abrazo (Johana, 9 años).
-Cómo suena la paz?
-Como la corriente de un río (Anibal, 13 años).

Hoy te concedo mi cuerpo a cambio de que el baile, me lo concedas tú.


No quiero que me concedas este baile. Quiero que bailes conmigo.

Que saques a bailar mis vergüenzas, que me hagas rodar sobre mí misma y que, con ello, no sólo sea mi centro gravitatorio, sino también tu centro de atención.

Quiero que entrelaces tus dedos con los míos a ritmo de vals, que me sorprendas con una bachata, o que me hagas el amor al compás de un tango.

Quiero que bailes sobre mi cuerpo rozándolo en vertical, que no me pidas perdón ni permiso, y que conviertas tus preguntas en tajantes imperativos susurrados, lento y bajito, a pocos centímetros de mi oído.

Porque hoy quiero depender de tu rapidez, de tu lentitud, de tus tropiezos o de tus torpes movimientos.

Hoy te concedo mi cuerpo a cambio de que el baile, me lo concedas tú.

Así que no te limites a mirarme. Acércate a mí, agárrame la mano, acerca mi cuerpo al tuyo y llévate parte de mi suspiro en tu próxima respiración. Arranca mis ganas con tus labios, pasea tu aliento por mi cuello y deja el rastro de algún beso por alguna esquina de mi piel.

Y, por último, coge aire.

Que la canción, tan sólo acaba de empezar.

- Desconozco el autor





Mejor no tenerla...