Procrastinar

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El amor no se rema. No se insiste. No se busca...


Parece que uno siempre necesita un golpe más abajo 
para garantizar que vale la pena soltar los remos. 

El amor no se rema. 
No se insiste. 
No se busca. 
No se pide.
No se regatea. 
No se negocia. 
No se espera. 
No nada.

El que te ama llega solito dónde quiere llegar. 
No hace falta que le tires una soga.

- Lorena Pronsky
                           
♪ ♫ ♩ ♬
¡Amor de mis amores!
Vida mía...
Que me hiciste
Que no puedo
Consolarme
Sin poderte contemplar?
Ya que pagaste mal a mi cariño tan sincero,
Lo que conseguirás
Que no te nombre nunca más...

De poco nos sirve la oración sin acción...

A Dios rogando y con el mazo dando...

No vas a recibir nada que no estés dispuesto a buscar, a salir a alcanzar por tu propia cuenta. Hay personas que esperan prosperidad, finanzas y empleo, creen que todo lo que deben hacer es orar. Pero la oración no sólo es útil para pedir, está a nuestra disposición principalmente para adquirir las fuerzas que necesitamos para ir a buscar y salir a alcanzar por nuestra mano. De poco nos sirve la oración sin acción: primero pide, luego busca, y entonces llama.

- Daniel Habif, Inquebrantables

No soples tan sólo en los cumpleaños. Sopla y pide, sopla y pide...


Siempre que me han pinchado he soplado, tanto cuando notaba dolor, como cuando dejé de notarlo. Soplar hace que todo sea mejor; me gusta pensar que hay algo mágico en soplar.

Recuerdo que la madre de Antonio, un peloncete muy divertido que siempre me hacía reír, nos contaba que debíamos soplar y pedir deseos. Nos contaba que la gente sólo sopla para pedir deseos en los cumpleaños, porque piensa que los cumpleaños tienen poder, pero lo que no saben es que el poder lo tiene el soplo. Me encantaba la madre de Antonio, siempre nos contaba historias fabulosas, llenas de ejemplos. Nos explicaba, entre muchas más cosas, el poder del soplo.

Nos hablaba de las madres que soplaban las heridas de sus hijos que se habían caído de la bicicleta, de rasguños que se curaban con soplidos y un poco de agua oxigenada. El superpoder del soplo.

Yo me creí aquello a pies juntillas. Siempre que me ponían una inyección yo pedía un deseo; nunca me olvidaba. Soplaba, pensaba un deseo y notaba la inyección. Automáticamente sonreía. Qué suerte poder pedir tantos deseos. Me sentía un privilegiado. Además, he de decir que se han cumplido muchos.

Ya en mi vida normal, no he dejado de soplar. Soplo dos o tres veces a la semana, sin razón aparente; cuando lo necesito. Como decía la madre de Antonio, los soplidos se acumulan en nuestro interior y hay que sacarlos, hay que extraerlos.

Así que no temas y sopla como mínimo una vez por semana, eso sí, siempre tienes que pedir un deseo.

A veces pienso que se me han cumplido tantos deseos porque soplé mucho en el hospital. Creo que, sin saberlo, el organismo nos ha dado un arma contra la mala suerte, el problema es que la cotidianidad de ese superpoder ha hecho que no la percibamos.

Recuerda:

1. Se pone la boca en forma de O
2. Se piensa un deseo, pero piensa que quizá se cumplirá. Los deseos deben ser deseados, no vale cualquier cosa.
3. Y sopla. Saca aire, aire tuyo. Y recuerda: cuanto mayor es el deseo mayor ha de ser el soplido. Lo ideal es que soples hasta que no quede nada dentro. Quédate sin soplido.

No soples tan sólo en los cumpleaños. Sopla y pide, sopla y pide...

- Albert Espinosa, El mundo amarillo.


Mejor no tenerla...