Procrastinar

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El médico no debe enriquecerse con esta carrera, venimos a salvar vidas.

Jacinto Convit García fue un médico y científico venezolano 

Uno trabaja para la gente que sufre, que no tiene dinero no hay nada más precioso que ver que la enfermedad se cura, el médico no debe enriquecerse con esta carrera, venimos a salvar vidas, esa es la paga más invaluable del mundo.

- Jacinto Convit García, desarrollador de una vacuna modelo para tratar la lepra

A todos aquellos que han tenido el coraje de bucear en su interior...


A todos aquellos que han tenido el coraje de bucear en su interior y aceptar su corazón herido, y se han dado a la tarea de curarlo con inteligencia y ternura.

Y a todos los que ya ni siquiera temen ser lastimados, porque han convertido el desamor en su medio ambiente natural.

No soples tan sólo en los cumpleaños. Sopla y pide, sopla y pide...


Siempre que me han pinchado he soplado, tanto cuando notaba dolor, como cuando dejé de notarlo. Soplar hace que todo sea mejor; me gusta pensar que hay algo mágico en soplar.

Recuerdo que la madre de Antonio, un peloncete muy divertido que siempre me hacía reír, nos contaba que debíamos soplar y pedir deseos. Nos contaba que la gente sólo sopla para pedir deseos en los cumpleaños, porque piensa que los cumpleaños tienen poder, pero lo que no saben es que el poder lo tiene el soplo. Me encantaba la madre de Antonio, siempre nos contaba historias fabulosas, llenas de ejemplos. Nos explicaba, entre muchas más cosas, el poder del soplo.

Nos hablaba de las madres que soplaban las heridas de sus hijos que se habían caído de la bicicleta, de rasguños que se curaban con soplidos y un poco de agua oxigenada. El superpoder del soplo.

Yo me creí aquello a pies juntillas. Siempre que me ponían una inyección yo pedía un deseo; nunca me olvidaba. Soplaba, pensaba un deseo y notaba la inyección. Automáticamente sonreía. Qué suerte poder pedir tantos deseos. Me sentía un privilegiado. Además, he de decir que se han cumplido muchos.

Ya en mi vida normal, no he dejado de soplar. Soplo dos o tres veces a la semana, sin razón aparente; cuando lo necesito. Como decía la madre de Antonio, los soplidos se acumulan en nuestro interior y hay que sacarlos, hay que extraerlos.

Así que no temas y sopla como mínimo una vez por semana, eso sí, siempre tienes que pedir un deseo.

A veces pienso que se me han cumplido tantos deseos porque soplé mucho en el hospital. Creo que, sin saberlo, el organismo nos ha dado un arma contra la mala suerte, el problema es que la cotidianidad de ese superpoder ha hecho que no la percibamos.

Recuerda:

1. Se pone la boca en forma de O
2. Se piensa un deseo, pero piensa que quizá se cumplirá. Los deseos deben ser deseados, no vale cualquier cosa.
3. Y sopla. Saca aire, aire tuyo. Y recuerda: cuanto mayor es el deseo mayor ha de ser el soplido. Lo ideal es que soples hasta que no quede nada dentro. Quédate sin soplido.

No soples tan sólo en los cumpleaños. Sopla y pide, sopla y pide...

- Albert Espinosa, El mundo amarillo.


El dolor es extraño. Un gato que mata a un pájaro, un coche accidentado, un incendio…


El dolor es extraño. Un gato que mata a un pájaro, un coche accidentado, un incendio…Llega el dolor, BANG, allí está, se introduce en ti. Es real. Y a cualquiera que te vea le parecerás un imbécil. Como si te hubiese caído una idiotez repentina. No hay cura para ello mientras no encuentres a alguien que comprenda cómo te sientes y sepa cómo ayudarte.

- Charles Bukowski

Mejor no tenerla...