Procrastinar

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El amor no se rema. No se insiste. No se busca...


Parece que uno siempre necesita un golpe más abajo 
para garantizar que vale la pena soltar los remos. 

El amor no se rema. 
No se insiste. 
No se busca. 
No se pide.
No se regatea. 
No se negocia. 
No se espera. 
No nada.

El que te ama llega solito dónde quiere llegar. 
No hace falta que le tires una soga.

- Lorena Pronsky
                           
♪ ♫ ♩ ♬
¡Amor de mis amores!
Vida mía...
Que me hiciste
Que no puedo
Consolarme
Sin poderte contemplar?
Ya que pagaste mal a mi cariño tan sincero,
Lo que conseguirás
Que no te nombre nunca más...

El privilegio de la pausa...


 El privilegio de la pausa

Saber que uno siempre cuenta con el privilegio de la pausa. Descender la intensidad de la marcha. Acomodarse en el piso. Sacarse los zapatos. Tocarse el latido del corazón y sentir qué quiero que siga ahora y qué no. 

Así. Escuchando tu respiración como respuesta. Con la cabeza, inclinada, mirando a ese Cielo que guarda tu vuelo. Tranquila. Despacio. En ese silencio donde la verdad, siempre, te es revelada.

Eso. En pausa. Date el permiso hermoso de frenar. Así. Tu cuerpo a la altura de tu alma. Que espere el que pueda esperar. Lo importante acá es que te sepas esperar vos. Eso también es curarse.

- Lorena Pronsky, Cúrame. 

Todos sabemos que el tren pasa tantas veces como pasan los días.


El tren pasa mil veces.

Eso de empujarte a que te subas porque sino se vá, es un invento pelotudo. Insano. Una presión innecesaria que te hace pensar que es la única oportunidad que tenés y que si no te apurás la vas a perder. Todos tenemos oportunidades cada día, a cada minuto y a cada segundo. Quizás no sean las mismas, y quizás éso también está bien así. Las oportunidades cambian y uno elige la que más le conviene y no la que le ponen enfrente.

(...)  Todos sabemos que el tren pasa tantas veces como pasan los días. Y si no es ése tren, será el que sigue. De éso se trata la vida. No es entre un tren o ninguno. Es saber que la cosa se juega entre varios trenes distintos. Y entonces, cada quien se subirá al que más le guste. Nunca nada termina hasta que se termina. Y, mientras tanto, uno se sienta y se puede cambiar de vagón todas las veces que quiera hacerlo. Es más. Te digo una cosa. El día que no pase el tren, también podés ir vos solito a buscarlo y a esperarlo. En el fondo, uno siempre sabe dónde está la parada.

- Lorena Pronsky, Rota se camina igual.

Mejor no tenerla...