De todo, quedaron tres cosas: la certeza de que estaba siempre comenzando, la certeza de que había que seguir y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar.
Hacer de la interrupción un camino nuevo, hacer de la caída, un paso de danza, del miedo, una escalera, del sueño, un puente, de la búsqueda…un encuentro.»
Millones de personas nunca se analizan a si mismas. Mentalmente son producto. mecánico de la fábrica de su entorno, preocupados por el desayuno, el almuerzo y la cena, trabajando y durmiendo, yendo de aquí para allá para entretenerse. No saben qué o por qué están buscando, ni por qué nunca se dan cuenta de la felicidad completa y la satisfacción duradera. Al evadir el autoanálisis, las personas continúan siendo robots, condicionadas por su entorno. El verdadero autoanálisis es el mayor arte del progreso
Conscientemente o no, estamos en una búsqueda de respuestas, tratando de aprender las lecciones de la vida. Luchamos con el miedo y la culpa.Tratamos de entender el miedo, la pérdida y el tiempo. Buscamos descubrir quiénes somos y cómo podemos ser felices.
La felicidad es la consecuencia del esfuerzo personal. Luchas por ello, luchas por ello, insistes en ello y, a veces, incluso viajas por todo el mundo buscándolo. Tienes que participar sin descanso en las manifestaciones de tus propias bendiciones. Y una vez que hayas alcanzado un estado de felicidad, nunca debes relajarte en mantenerlo. Debes hacer un gran esfuerzo para seguir nadando hacia arriba hacia esa felicidad para siempre, para mantenerte a flote encima de ella .