Quise pintar esos momentos que tenemos en el día en los que nos sentimos extrañamente bien. Sí, aquellos que desaparecen en minutos pero el simple hecho de recordarlos te regresan una sonrisa al rostro.
Uno es feliz como resultado del propio esfuerzo una vez que conoce los ingredientes necesarios para la felicidad: gustos sencillos, cierto grado de valentía, abnegación hasta cierto punto, amor al trabajo y, sobre todo, una conciencia tranquila.