Si vinieras lo primero que te pediría sería que me abrazaras muy fuerte, que me exprimieras todo el amor que te he guardado por tanto tiempo y que me dejaras desaparecer en tus brazos un minuto.
Hasta mis escritos ya se aburrieron de tu existencia. No volveré a mencionar tu nombre, no volveré a usar mis letras en ti. Se acabaron los “te extraño” y se fueron los “vuelve”. Compré un poco de dignidad, me vestí de un tanto de orgullo, me arreglé la seguridad y te saqué, clavo. Siguiente capítulo.