Hay heridas horribles, en carne viva, y hay otras peores, de esas que no sangran, esas que parece que han cicatrizado, pero que, si las rozas, duelen como el primer día.
En algún lugar leí una frase que decía que a veces hace falta caer porque el mundo se ve diferente desde el suelo. Y cuando estás ahí supongo que, si quieres moverte, solo te queda la opción de levantarte. No siempre hay un desencadenante concreto que te haga reaccionar, pero a veces el golpe provoca que abras los ojos. Y el velo con el que caminabas desaparece. Empiezas a ver. A ver de una manera diferente. Los colores que antes estaban apagados cobran fuerza y vibran. Te desentumeces. Tomas impulso. Y te levantas.Y de algún modo, vuelves a sentirte tu mismo.
Quizá la vida sean momentos. Solo eso. Momentos. Y a veces llegas o no llegas en el instante apropiado. A veces un segundo lo cambia todo. A veces el tiempo es determinante. A veces, cuando tú quieres hablar, la otra persona ya no está dispuesta a escucharte. Supongo que son cosas que pasan. Que en ocasiones deseamos algo, y unas semanas más tarde, apenas lo recordamos o ha perdido todo su valor..