Procrastinar

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Intentar, desafiar, persistir, perseverar...


Intentar, desafiar, persistir, perseverar, ser fiel a sí mismo, pelear a brazo partido con el destino, dejar asombrada a la catástrofe cuando ve qué poco miedo nos da, resistir, plantar cara: ése es el ejemplo que necesitan los pueblos y la luz que los electriza.

- Victor Hugo, Los Miserables

    Y fui como el que muere en la epidemia...

     

    Desamor

    Me vio como se mira al través de un cristal
    o del aire
    o de nada.

    Y entonces supe: yo no estaba allí
    ni en ninguna otra parte
    ni había estado nunca ni estaría.

    Y fui como el que muere en la epidemia,
    sin identificar, y es arrojado
    a la fosa común.

    - Rosario Castellanos

    Cuando José Arcadio Buendía se dio cuenta de que la peste había invadido el pueblo...


    Cuando José Arcadio Buendía se dio cuenta de que la peste había invadido el pueblo, reunió a los jefes de familia para explicarles lo que sabía sobre la enfermedad del insomnio, y se acordaron medidas para impedir que el flagelo se propagara a otras poblaciones de la ciénaga. Fue así como les quitaron a los chivos las campanitas que los árabes cambiaban por guacamayas, y se pusieron a la entrada del pueblo a disposición de quienes desatendían los consejos y súplicas de los centinelas e insistían en visitar la población. Todos los forasteros que por aquel tiempo recorrían las calles de Macondo tenían que hacer sonar su campanita para que los enfermos supieran que estaban sanos. No se les permitía comer ni beber nada durante su estancia, pues no había duda de que la enfermedad solo se transmitía por la boca, y todas las cosas de comer y de beber estaban contaminadas de insomnio. En esa forma se mantuvo la peste circunscrita al perímetro de la población. Tan eficaz fue la cuarentena, que llegó el día en que la situación de emergencia se tuvo por cosa natural, y se organizó la vida de tal modo que el trabajo recobró su ritmo y nadie volvió a preocuparse por la inútil costumbre de dormir.

    - Gabriel García Márquez,  Cien años de soledad

    Mejor no tenerla...