Nadie va a morir de ortografía, ni de educación, pero la ortografía es un reflejo de la educación y la educación está detrás de todos los problemas. Escribir bien significa respeto al interlocutor, a quien le estás hablando, a quien le diriges tu mensaje. La ortografía no es la perfección, ni una falta ni dos ni ninguna, la ortografía es una actitud.
La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio; algunas cosas están bajo nuestro control y otras no.
Solo tras haber hecho frente a esta regla fundamental y haber aprendido a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior.
Acabo de leer una pregunta que dice: si la felicidad tuviera un olor, ¿a qué olería? Y creo que la felicidad huele a calor de hogar, a llamada inesperada, a abrazo de padre, a sonrisa de madre, a confidencia de hermano, a comida de la abuela, a preguntas de hijo, a sonrisa de amigo, a bienestar de los que amo; huele, también, a brisa de mar, a colores de la tarde, a hojarasca de bosque, a descanso en la noche, a techo sobre la cabeza, a comida en la mesa. La felicidad huele a muchas cosas cotidianas que ignoramos con prisa, porque se volvieron costumbre, porque estamos tan seguros de ellas que no volvieron a importar.
El hombre es la especie más insensata: venera a un Dios invisible y masacra una naturaleza visible, sin saber que esta naturaleza que él masacra es ese Dios invisible que él venera.
Que aburrido es el amor moderno. todos tratando de sentir lo menos posible para que el otro no se espante. Te quiero, pero no lo digo; Te extraño, pero no te hablo; Te quiero ver, pero no me muevo; Demostrar interés hoy en día es un acto de vergüenza.