Si en la lucha el destino te derriba. Si todo en tu camino es cuesta arriba. Si tu sonrisa es ansia insatisfecha. Si hay faena excesiva y mala cosecha. Si a tu caudal se contraponen diques, date una tregua. ¡Pero no claudiques!”
Así que dejaremos que el lector responda a esta pregunta por sí mismo: ¿quién es el hombre más feliz, el que ha desafiado la tormenta de la vida y ha vivido o el que se ha mantenido seguro en la costa y simplemente existió?.