miércoles, 24 de agosto de 2016

Limerencia, estar loco de amor

Fatal Attraction (1987) 
¿Sabías que estás limerente? ¿o que lo estuviste? ¿o que lo puedes estar? Sí, tú que te crees sano por estar todo el día pensando en tu pareja, que sientes una extrema alegría cuando estás a su lado y una enorme tristeza en su ausencia. No lo puedes evitar. Es un reflejo involuntario que nace desde adentro y se proyecta con gestos dignos de una locura. La limerencia de eso se trata. De estar loco de amor, pero literalmente.

A fines de la década de 1970, la psicóloga estadounidense Dorothy Tennoy, luego de entrevistar a lo largo de de una década a más de quinientos pacientes enamorados, se dedicó a teorizar sobre este estadio físico, anímico y mental. Su trabajo se plasmó en el libro Love and Limerence: The Experience of Being in Love, donde se acuñó por primera vez el término que da nombre a este artículo.

La definición que utilizó Tennoy en la publicación fue la de “un estado involuntario interpersonal que implica un deseo agudo de reciprocidad emocional; pensamientos, sentimientos y comportamientos obsesivos-compulsivos, y dependencia emocional de otra persona”.

También el texto cubrió el aspecto bioquímico. El estar locamente enamorado se puede traducir en una señal del hipotálamo hacia la glándula pituitaria para que ésta libere norepinefrina, dopamina, feniletilamina -una anfetamina natural-, estrógeno y testosterona. Este cóctel químico es el resultado del nuevo amor y tiende a normalizarse cuando aparecen las hormonas del apego -vasopresina y oxitocina-, normalmente entre los seis y veinticuatro meses de relación. En el cerebro funciona igual que una droga, por lo que puede conducir a la gente a conductas extremas en la búsqueda del objeto de su afecto.

CÓMO SE DETECTA LA LIMERENCIA

La limerencia se caracteriza por:

1. Generarse de forma brusca e involuntaria.
2. Pensamientos incontrolables e invasivos sobre la persona amada.
3. La idealización de las características de la otra persona, ya sea de manera positiva o negativa.
4. Una extrema timidez y confusión delante de la otra persona, con palpitaciones, sudoración, enrojecimiento facial y temblores, entre otros síntomas físicos.
5. Miedo al rechazo, y desesperación e ideas de suicidio en caso de que suceda.
6. Un aumento de la euforia cuando también hay un interés de la otra persona.
7. Fantasías de encuentros con el individuo amado.
8. Recordar a la persona deseada en todo momento y actividad.
9. Armar la agenda de modo de forzar encuentros con la otra persona.
10. Reproducir en la mente una y otra vez los encuentros con el otro.

Lo que a cualquiera le podría pasar, pero para mal.

DIFERENCIAS ENTRE LA LIMERENCIA Y EL ENAMORAMIENTO

Si bien la limerencia es un estado emocional y cognitivo en el cual un sujeto siente un intenso deseo romántico por alguien, para la psicología tiene su costado oscuro. Se trata de un desorden obsesivo-compulsivo que puede terminar mal, con daño hacia la propia persona o el ser amado.

De entrada es difícil notar la diferencia entra la limerencia y el enamoramiento. Pero con el tiempo, uno se vuelve un camino reconfortante para ambas partes, y el otro un terreno sinuoso donde lo que importa es la reciprocidad.

En una relación sana, cuando el amor es correspondido, el proceso natural es que se construya la relación en torno al respeto, la intimidad física y el compromiso. Y, pasado el enamoramiento, que se afiance el vínculo amoroso. Cuando el deseo no es mutuo, el tiempo y el duelo harán su trabajo natural.

Pero si en una pareja o potencial relación una de las partes es limerente, el proceso se vuelve antinatural ya que el enfermo sólo buscará asegurarse a la otra persona, incluso por encima del amor en sí.

CÓMO SE TRATA CLÍNICAMENTE LA LIMERENCIA

¿Quién iría a terapia por estar enamorado? Ahí sí que pasaría por loco. Sin embargo, cuando el sentimiento no pasa, no evoluciona, no se reubica, es necesaria la asistencia, del mismo modo que se trataría cualquier desorden obsesivo-compulsivo. Incluso, requiriendo la intervención interdisciplinaria y la asistencia farmacológica en casas agudos.

Como siempre el mejor trayecto a tomar cuando una relación se vuelve patológica es consultar a un profesional de la salud.

Fuente: Discovery.http://id.tudiscovery.com/limerencia-la-enfermedad-del-amor

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Y los muchachos del barrio le llamaban loca 
Y unos hombres vestidos de blanco le dijeron ven 
Y ella grito no señor ya lo ven yo no estoy loca 
Estuve loca ayer pero fue por amor... 
En el hospital en un banco a sol se le puede ver 
Sonreír consultado su viejo reloj 
Pensando en que ha de venir aquel que se marcho 
Y se llevo con el su corazón


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