domingo, 24 de julio de 2016

¡Hay personas rellenas de chocolate!


No busques al amigo para matar las horas, 
sino búscale con horas para vivir. 
– Khalil Gibran

No, no se me ha ido la pinza. Va en serio. ¿No les ocurre que, a menudo, se encuentran en el camino a personas que parecen una cosa y luego, son otra? ¿A qué si? Nos ocurre continuamente. Son esas personas que pululan por la vida hablando mucho, juzgando, opinando … y nunca actuando. Aquellas que no te encuentras en el momento de arrimar el hombro. O cuando las cosas se pusieron difíciles. Los reyes y las reinas de las excusas y los imponderables. Amigos o amigas de fiesta que no encontraremos nunca tras nosotros en los momentos duros.

No vale la pena seguir hablando de ellas. Porque este no es el objetivo de mi propuesta de hoy.Hoy quiero compartir con ustedes un descubrimiento ¡Hay personas rellenas de chocolate! Si, si, no miento. Las he descubierto, aunque llevan muchísimo tiempo entre nosotros. Ocultas tras diversos envoltorios y a veces sin él, pero ahí están.

Estas personas te ayudan a pensar en soluciones para un determinado problema. Y otras veces te escuchan cuando se lo cuentas y la solución viene sola, mágicamente. Resulta sorprendente como las personas rellenas de chocolate, además, saben cuando hacer una cosa u otra. Y además, no comparan. Podrán tener problemas, incluso mayores que los tuyos, pero no te harán responsable de ellos.

También les encanta participar contigo en actividades. Si no te salen a ti, siempre tienen una propuesta para hacer algo divertido o creativo. Y si no tienes ganas o estás de bajona, se vienen a casa a ver una peli contigo ¡con una pizza!

Ven lo bueno que hay en ti y, cuando a ti se te olvida, te lo recuerdan. Te quieren bien y tratan de sacar la mejor versión de ti. Sabe guardar secretos y trata con discreción los asuntos delicados que le cuentes. Y te cuidan.

Las personas rellenas de chocolate hacen lo que dicen. Pero, y todavía más importante, hacen muchas más cosas de las que nadie se entera. Porque, estas personas, no necesitan reconocimiento. Ya lo tienen per se. Proviene de su interior. Es la madera de la que están hechos los heroes.

Estas personas muestran una especial capacidad para conocer aquellos momentos en los que estás especialmente vulnerable y necesitas un poco de chocolate. Y lo hacen con cuidado, teniendo en cuenta tu situación. Si hay algún tema de conversación o asunto en el que tú te sientes más débil, se esfuerzan por decirte lo que te tienen que decir para que no te duela tanto.

Son consideradas abordando el tema y eligen las palabras con cuidado.

La honestidad no está reñida con ser cuidadoso siempre que se pueda. Siempre hay una forma amable y compasiva de decir las cosas. Y las personas rellenas de chocolate lo saben hacer. Porque se ponen en tu lugar, tienen empatía.

Porque si hay algo que no hacen estas personas especiales es poner su interés por delante de aquella persona que quieren ayudar. Utilizan un truco mágico ¡No juzgan nunca! No empezarán una conversación con un ¡Ya te lo dije! o ¡Deberías haber hecho …! Al contrario. Su opción siempre será un ¡Vamos a ver que podemos hacer! precedido en muchas ocasiones de un !Estoy aquí para ayudarte!

Por último, y no por ello menos importante, las personas rellenas de chocolate te hacen reír. No con chistes o bromas, sino de esa forma particular que necesitamos en los momentos difíciles.

Con amor y franqueza. Saben poner una sonrisa en tu vida de esa forma especial que te ayuda a salir la amargura.

Para quienes no les guste el chocolate -que me han informado que existen-, comentarles que hay quien denomina a estas personas, “amigos o amigas”.

Y tu ¿eres una persona rellena de chocolate?




♪ ♫ ♩ ♬
Tú, tú mi inspiración, receta de pasión 
amor sin condición, siempre... 
se derrite el corazón 

tan solo con una mirada 
son tus besos es tu voz 
que tienen mi alma enajenada. 

Nuestro amor sabe a chocolate 
corazón de bombón que late 
nuestro amor sabe a chocolate oh... 


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