sábado, 7 de mayo de 2016

Muchas personas no saben que existe. Violencia obstétrica. ¿Qué es?

 

Cuando pensamos en violencia, a todos nos viene a la mente la llamada machista, la de carácter racista o incluso la que últimamente ha experimentado un auge importante dentro de las aulas. No obstante, no son los únicos tipos que existen. En concreto, hay una que muchas personas no saben que existe y que tiene como víctimas a las embarazadas. Es la llamada violencia obstétrica.

Esa, como cualquier otra modalidad de violencia, causa dolor, puede ser de tipo verbal o físico y requiere que sea conocida para que así se puedan tomar medidas que la atajen de raíz. Precisamente por eso, desde BabyAffinity, queremos que todos nuestros lectores sepan en qué consiste y cómo se manifiesta. Sólo así, podrán denunciarla cuando sean objeto de la misma.

Básicamente podemos decir que la violencia obstétrica es el maltrato que sufre la mujer durante su embarazo y fundamentalmente en el momento del parto por parte de los profesionales sanitarios que la atienden.

¿Cómo se lleva a cabo?

Matrones, médicos o enfermeros son los principales autores de la mencionada clase de violencia que nos ocupa, que tiene como víctimas a las gestantes. Esos que supuestamente son profesionales parecen no serlo, ya que no se comportan como tal. En concreto, pasan a ser maltratadores cuando llevan a cabo acciones tales como estas:

No responden a las dudas y preguntas que les realizan las embarazadas y si lo hacen les contestan de muy malas formas.

Se burlan de la actitud, del llanto o de las expresiones que las gestantes realizan debido a la emoción del momento del nacimiento de su bebé, a los dolores del parto o a las fuertes contracciones que están sufriendo.

No atienden como deberían las emergencias sanitarias de la mujer que está a punto de dar a luz a su hijo.

Llevan a cabo el alumbramiento mediante cesárea cuando no es necesario y sin autorización expresa de la mamá.

A pesar de que el parto está siguiendo todos los cauces normales y no hay ninguna complicación, deciden hacer uso de ciertos recursos y medicamentos para acelerar el mismo y lo hacen sin el permiso pertinente.

Niegan la posibilidad de que la parturienta esté acompañada de un ser querido durante el alumbramiento, cuando no hay complicaciones que recomienden sólo la asistencia de personal médico.

Impiden que nada más nacer el pequeño pueda ser cogido por su madre, antes de que se le realicen las pruebas pertinentes para comprobar que está bien.

Acometen procedimientos médicos que no son necesarios o los realizan sin explicarle nada a la mujer y sin pedirle su consentimiento. Nos estamos refiriendo tanto a la compresión del abdomen como a la mencionada cesárea o incluso al raspado del útero sin usar anestesia…

Llevan a cabo la rotura de la bolsa de aguas cuando no es necesario.

Realizan a la embarazada una episiotomía simplemente para acelerar el parto y no tener que estar esperando tanto tiempo.

Impiden a la mujer que adopte, tanto en los momentos previos al alumbramiento como durante el mismo, la postura que le resulta más cómoda y menos dolorosa.

¿Cuáles son sus consecuencias?

Un amplio abanico de acciones llevadas a cabo por los profesionales sanitarios se enmarcan dentro de lo que es la violencia obstétrica. Las víctimas de la misma, según las acciones que hayan sufrido, se toparán con consecuencias de muy variada tipología:

La dolorosa recuperación física de los daños que se les ha causado en el útero o en sus genitales, a raíz de raspados, del uso de fórceps e incluso de la cesárea.

Cuadros de ansiedad.

No obstante, también pueden sentirse humilladas y vejadas, por los comentarios llevados a cabo por los sanitarios o por las formas con las que se les trató.

Angustia y problemas para conciliar al sueño, al tener pesadillas sobre el trato recibido y el dolor que experimentaron durante el nacimiento de sus hijos.

Pavor a volver a quedarse en estado.

Problemas de vértigo, como consecuencia de la epidural que se les puso sin pedirles su consentimiento.

¿Qué hacer cuando se es víctima de la violencia obstétrica?

Aunque, como hemos mencionado al principio del artículo, este tipo de violencia aún no es realmente en visible en la sociedad, hay que denunciarla cuando se es víctima de la misma. Y es que sólo así se puede conseguir que finalmente las autoridades impongan leyes y normas que protejan a las embarazadas y que permitan depurar responsabilidades entre los sanitarios que no realizan su trabajo como deberían.

Lo primero que hay que hacer ante un caso de ese tipo que se haya sufrido en carne propia es denunciar directamente a los sanitarios implicados ante los responsables del hospital. Luego, en base a la respuesta obtenida y a las normativas legales de la comunidad autónoma, habría que pedir asesoramiento legal para saber que vías podrían tomarse al respecto.


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