martes, 1 de marzo de 2016

Sapiosexual, la excitación erótica del cerebro


La nueva era social alimentada por el peso de la tecnología y el auge de las redes sociales está dando visibilidad, bajo nuevos paraguas léxicos, a temas y conceptos que han existido toda la vida. Esta tendencia es especialmente activa a la hora de describir relaciones amorosas que se alejan de los parámetros más convencionales. En este sentido, sapiosexual es uno de los términos que ahora se ha puesto de moda para describir una circunstancia que ha existido siempre: la atracción sexual por la inteligencia del otro. Según el sociólogo de la UOC, Francesc Núñez, buscar etiquetas para definir relaciones “no es una necesidad nueva, sino una necesidad humana y social de funcionar con estereotipos y prejuicios que nos orienten en la vida social”. Para Núñez, el hecho de reconocerte en parte de uno de estos grupos o etiquetas “tranquiliza la conciencia porque te orienta y, a la vez, reduce la complejidad en una sociedad de alto riesgo a consecuencia de la cantidad de opciones que hay y, por consecuente, la necesidad de buscar una identidad”. 

Apertura de la experiencia 
El filósofo Platón, en el clásico diálogo sobre el amor de El banquete, compuesto hacia el año 380 a.c, se refiere al amor como una escala de gradación que empieza con la belleza del cuerpo, para después acercarse hacia las ideas y a la gente que muestra una inteligencia privilegiada y bella. Un simposio que demuestra que la atracción por la inteligencia o por las personas con cualidades morales ha existido toda la vida. En una escala más cercana, identificamos situaciones más cotidianas como aquel alumno que se siente atraído por su profesor por su conocimiento, así como personas que buscan en sus relaciones a gente de mayor edad para satisfacer esta necesidad más intelectual orientada a través de su experiencia vital. La sexóloga y doctora en psicología, Emma Ribas, afirma que “los sapiosexuales son personas que se estimulan a través de la conversación, de la novedad, que buscan la apertura a nuevas experiencias y estímulos, y que huyen de la superficialidad”. En otro orden de cosas, Ribas añade que “puede ser que, inconscientemente, estas personas crean que alguien que te pueda estimular intelectualmente, también te dará más seguridad y estabilidad”, por lo que “este tipo de valores son los que formarán parte de sus innegociables a la hora de escoger una pareja”. La terapeuta matiza que “el hecho de ser sapiosexual no quiere decir, no obstante, que no tengas en cuenta otros parámetros como el físico o la personalidad del otro”.

Según los sexólogos, hay más mujeres que se podrían definir como sapiosexuales que hombres. “Los hombres y las mujeres tiene cerebros distintos y, mientras el sexo masculino se estimula más con la vista, el femenino necesita de otros estímulos”, asegura Emma Ribas. La terapeuta sexual y de pareja Olga Gallardo cree que “mayoritariamente las mujeres sienten una potente atracción hacia la inteligencia de los hombres, ya que los encuentran más resolutivos y, por lo tanto, con más capacidad para sobrevivir y tener recursos económicos, algo que les da más seguridad y protección”. Gallardo también apunta hacia la teoría del psiquiatra Anjali Chhabria, según el cual “este cambio se debe a la evolución de las relaciones humanas, antes las mujeres buscaban protección, pero ahora que también han salido al mundo laboral, buscan otros estimulantes como puede ser la inteligencia”. 

Inteligencia erótica 
Otro de los elementos que puede hacer que alguien se decante por un cerebro, más allá del físico, es el de la inteligencia erótica. Olga Gallardo asegura que “esta inteligencia erótica para los sapiosexuales es el juego de dos mentes. La conversación se convierte en un juego sexual, les gusta la sorpresa o lo inesperado y dejan espacio entre ellos para que surja el deseo y se mantenga el misterio. Por su parte, la sexóloga Emma Ribas considera que “esta seducción por la intelectualidad puede hacer que al actor sexual sea de mejor calidad ya que esa inteligencia despierta un deseo que se traduce en la parte más física”. Ribas recuerda que “los órganos genitales dependen en gran medida de nuestro cerebro”, mientras que el psiquiatra Lister Rossel, de la Clínica Las Condes, sostiene que “el cerebro es el principal órgano sexual, por encima de la piel y de los órganos genitales”. 

La atracción por la inteligencia también puede conllevar algún peligro, especialmente por parte de personas inseguras o con baja autoestima. “Son personas que pueden acabar enganchadas por gente que utiliza la palabra como arma de seducción para jugar con los sentimientos, algo que se ve claro con el perfil de los narcisistas”, alerta Emma Ribas. Olga Gallardo cree que “una persona con baja autoestima tiende a admirar a personas inteligentes porque ella se cree menos y pone al otro en un altar. Esto puede dar lugar a una relación dependiente y asimétrica”. 

¿Nos importa el interior? 
Uno de los debates que pueden surgir ante la proliferación de la etiqueta del sapiosexual es el de si el ser humano da credibilidad a la machacada sentencia de “lo importante de las personas está en el interior”.  El sociólogo Francesc Núñez cree que está reflexión va más allá del tópico, aunque no tiene claro que, de entrada, seamos conscientes. Para Núñez existen dos momentos a la hora de iniciar una relación, uno pre moral y otro de juicio: “Cuando, de entrada, se genera la atracción con una persona, no existe un juicio moral, sólo te fijas en su físico o en otros aspectos como su vestimenta o los objetos que lleva. Lo que sucede luego, una vez la comunicación ha sido mayor y hay más conocimiento, es que podemos llegar a valorar y a entender que es más importante la belleza interior que la física”. Aún así, Núñez acaba matizando que, “aunque seas consciente de ello, no quiere decir que, al final, sigas prefiriendo la parte más física”. El sociólogo concluye que “reivindicar que el amor no sólo tiene que estar relacionado con el físico puede ser una manera de revalorizar el encantamiento y evitar que una relación se convierta en una pura transacción económica”. 

Retrato de un sapiosexual
-Son personas que se sienten sexualmente atraídas por la inteligencia del otro. La estimulación a través del cerebro tiene prioridad ante otros elementos como el contacto con la piel o los órganos genitales.-Apertura de la experiencia. Buscan nuevos retos que les alejen de la rutina y les permitan abrir su mente con otros descubrimientos.-Conversaciones complejas. Se dejan seducir a través de la palabra, les gusta tener conversaciones y diálogos que les estimulen y huyen de la superficialidad.-Búsqueda de seguridad. Pueden ser personas que, inconscientemente, relacionen la intelectualidad del otro con una relación más segura y estable.-Según los especialistas, existen más mujeres sapiosexuales que hombres ya que el sexo femenino no es tan visual como el masculino y necesita de otros estímulos.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/ 



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