jueves, 7 de julio de 2016

Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo…


Frecuentemente me preguntan 
que cuántos años tengo… 
¡Qué importa éso!…

¡Tengo la edad que quiero y siento! 
La edad en que puedo: 
Gritar sin miedo lo que pienso… 
Hacer lo que deseo, sin miedo 
al fracaso,  o lo desconocido… 
Pues tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza 
de la convicción de mis deseos. 
¡Qué importa cuantos años tengo! 
¡No quiero pensar en ello! 
Pues unos dicen que ya soy viejo, 
y otros que estoy en mi plenitud. 
Pero no es la edad que tengo, 
ni lo que la gente dice, 
sino lo que mi corazón siente 
y mi cerebro dicte. 
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, 
para hacer lo que quiero, 
para reconocer yerros viejos, 
rectificar caminos y atesorar éxitos. 
Ahora no tienen porque decir: 
¡Estás muy joven, no lo lograrás! 
¡Estas muy viejo, ya no podrás! 
Tengo la edad en que las cosas se miran con mas calma, 
pero con el interés de seguir creciendo. 
Tengo los años en que los sueños, 
se empiezan a acariciar con los dedos, 
las ilusiones, se convierten en esperanza. 
Tengo los años en que el amor, 
a veces es una loca llamarada, 
ansiosa de consumirse en el fuego 
de una pasión deseada. 
Y otras es un remanso de paz, 
como el atardecer en la playa. 
¿Qué cuantos años tengo? 
No necesito con un número marcar, 
pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,
 las lágrimas y penas,que por el camino derramé 
al ver mis ilusiones truncadas… 
¡Valen mucho más que eso! 
¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o setenta! 
Pues lo que importa: 
¡Es la edad que siento! 
Tengo los años que necesito 
para vivir libre y sin miedos. 
Para seguir sin temor por el sendero,
 pues llevo conmigo la experiencia adquirida 
y la fuerza de mis anhelos. 
¿Qué cuantos años tengo? 
¡Eso a quien le importa! 
Tengo los años necesarios para perder el miedo
 y hacer lo que quiero y siento.

Por: José Saramago
Premio Nobel Litaratura 1998


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