miércoles, 15 de febrero de 2017

Frases de "EL PRINCIPITO"


En 1943, mientras se hospedaba en un hotel de Nueva York, el escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry escribió El Principito (Le Petit Prince), el libro francés contemporáneo más leído del mundo. En sus páginas Saint-Exupéry habla de boas, de baobabs, de reyes tiranos, de amistad, de hombres de negocios, de astrónomos, de planetas, de geógrafos... Seleccionamos cinco fragmentos singulares con cierta dosis de ciencia para celebrar el aniversario de su publicación.

Bautismo planetario. "[...] aparte de los grandes planetas como la Tierra, Júpiter, Marte, Venus, a los que se les dio nombre, hay otros centenares que son a veces tan pequeños que cuesta mucho divisarlos con el telescopio. Cuando un astrónomo descubre uno de ellos, lo bautiza con un número."

Posesiones y patentes. "- Cuando encuentras un diamante que no es de nadie, es tuyo. Cuando encuentras una isla que no es de nadie, es tuya. Cuando eres el primero en tener una idea, la haces patentar: es tuya. Y yo poseo las estrellas, puesto que nunca nadie antes que yo pensó en poseerlas.
-Es cierto-dijo el principito- Pero ¿qué haces tú con ellas?
-Las administro. Las cuento y recuento[...]-Yo, si poseo un pañuelo, puedo abrigar con él mi cuello y llevarlo conmigo a donde vaya. Si poseo una flor, puedo cortarla y llevármela. En cambio tú no puedes cortar las estrellas.
-No, pero puedo depositarlas en el banco."

Geógrafos y exploradores. "No es el geógrafo quien va a contar las ciudades, los ríos, las montañas, los mares, los océanos y los desiertos. El geógrafo es demasiado importante para andar paseando. No abandona su escritorio. Pero en él recibe a los exploradores. Los interroga y toma nota de sus recuerdos. Y si los recuerdos de alguno de ellos le parecen interesantes, el geógrafo hace hacer una encuesta sobre la integridad moral del explorador. 

[...]Un explorador que mintiera provocaría catástrofes en los libros de geografía. Y también un explorador que bebiera demasiado.[...] Porque los borrachos ven doble. Entonces el geógrafo anotaría dos montañas, donde no hay más que una."

El gran planeta azul. "Para darles una idea de las dimensiones de la Tierra les diré que antes de la invención de la electricidad se debía mantener en ella, en el conjunto de los seis continentes, un verdadero ejército de cuatrocientos sesenta y dos mil quinientos once faroleros. Vistos desde una cierta distancia producían un efecto espléndido."

Píldoras contra la sed. "Era un vendedor de píldoras perfeccionadas que calman la sed. Se toma una por semana y no se siente más la necesidad de beber.
- ¿Por qué vendes eso? – dijo el principito.
- Es una gran economía de tiempo – dijo el vendedor. – Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
[...] 'Yo - se dijo el principito - si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría lentamente hacia una fuente...'"


Así fue como el Principito domesticó al zorro.
-¡Por favor… domestícame! –dijo el zorro.
-Me encantaría -respondió el Principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que descubrir amigos y conocer muchas otras cosas.
-Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no se dan tiempo para conocer nada. Compran todo hecho en las tiendas. Pero como en las tiendas no venden amigos, los hombres ya no tienen amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el Principito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Al principio te sentarás un poco lejos de mí, así, de esta manera, sobre la hierba. Te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…
El Principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que volvieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres comenzaré a ser feliz. Y cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro ya estaré inquieto y preocupado; ¡y así, cuando llegues, descubriré el precio de la felicidad! Pero si llegas a cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón…Los ritos son necesarios.







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