domingo, 25 de junio de 2017

No te prometo el cielo...


" Ojalá pudiera prometerte el cielo, pero cariño, yo solo sé de infiernos. " 


No lo puedo seguir ocultando: nací en el país equivocado.


El sentimiento de no pertenecer a un país

Últimamente cada vez que salgo es un recordatorio de por qué no parezco encajar: hago la cola en el cajero express y la estudiante de medicina de 21 años se tarda una hora cobrando un cheque, la señora de al lado quejándose del mal servicio del banco con un tono de voz lo suficientemente alto como para que la escuche el centro comercial entero, camino por la calle y la gente se mueve a 0,001 kilómetros por hora, el sol eterno, el calor asfixiante, la viveza, las mentes cerradas y retrógradas, el pana que te limpia el parabrisas sin tu permiso, que ninguna disco se enfoque en la música que te gusta, el carro con placa de neón azul que maneja a la velocidad de la luz mientras reproduce “Ready to Love” de Dyland & Lenny con el bajo distorsionado y que se come la luz roja en el proceso.

Recuerdo cuando era pequeño y me costaba hacer amistades. Creo que esto no se trata solo del país, sino que siempre me he sentido como un forastero. En secundaria tenía pocos amigos porque la mayoría me parecía inmaduro y que no valía la pena mi tiempo. Tenía una profesora que me decía en esa época que era muy maduro para mi edad, y que no se me iba a hacer fácil hasta salir de ahí. Ese sentimiento estaba presente hasta con una parte de mi familia. Casi nunca iba a las reuniones y cuando lo hacía, no estaba cómodo. El escándalo, el vallenato a todo volumen, mi madre invitándome a bailar “Tu lo que quieres que te Coma el Tigre”, los cuentos de cómo mi tío ordeñó su primera vaca en la finca, la historia de la señora que mandó a callar a mi madre mientras iba en un bus hasta Sinamaica y ese tipo de cosas que por mucho que trataba de pretender que estaba interesado en la conversación, desearía que estuviésemos hablando de otras cosas. Pero uno no escoge a su familia, y así como son igual los quiero.

Para lo que hago, aquí es difícil salir adelante. Aunque últimamente creo que para cualquier joven recién graduado es casi imposible echar pa’ lante. Tengo la suerte de que cuento con unos padres y una hermana que me han apoyado en todo. Desde que les dije a los 11 años que quería ser director de cine, pensaron que se trataba de una etapa, como cuando quise ser astrónomo, pero con el tiempo se dieron cuenta de que la cosa iba en serio y en vez de obligarme a estudiar medicina, alguna ingeniería o cualquier otra carrera que “diera cobres”, sabían que esa pasión no la podían detener. Cada vez que necesitaba algo para mi cámara o para un rodaje, era otro recordatorio: en mi país no se consigue nada, o si existe, tienes que ir del norte al sur o de estado a estado a ver si encuentras un cable específico que va del micrófono al grabador digital.

Cuando viajé por primera vez a Londres y me bajé del bus que me llevó de Gatwick a Westminster, percibí de inmediato una sensación de familiaridad con el lugar. Las largas caminatas de la estación del metro hasta el vagón, el ritmo vertiginoso y frenético de sus habitantes, la forma de vestir, el ambiente opaco del invierno, el orden, la limpieza. Es como si todo ese tiempo la ciudad había estado esperando por mí. Mientras me sentaba en una banca y admiraba el entorno me di cuenta de que estaba llenando un vacío que no sabía que tenía.

Una semana después quería convencerme a mí mismo de que solo era la sensación de novedad, pero en el fondo sabía que era algo más profundo que eso, estaba abrumado con sentimientos de pertenencia. Se supone que uno llama “hogar” a su país de nacimiento, y en ese momento sentía que estaba traicionando a Venezuela, ya que mi conexión emocional con el lugar donde nací se estaba empezando a disipar progresivamente. Mientras iba en el tren de regreso al aeropuerto, empecé a sentir tristeza, como si me estuvieran quitando algo que me pertenecía.

¿Qué querrá decir todo esto? ¿De verdad algunos nacemos en el país equivocado? ¿Los nacionalistas entenderán este sentimiento? Esta última pregunta que me hago sí estoy convencido de que es un “no”. Es bueno ser nacionalista, hasta cierto punto. Yo nunca lo he sido, aunque estoy agradecido por todas las cosas que he podido sacar gracias a nuestra idiosincrasia. A mí me gusta contar historias, y en este país se ven tantas cosas que siempre hay material para escribir. Pero hay que tener cuidado con el nacionalismo, a veces no deja ver la realidad. Siempre escucho las frases “el problema no es Venezuela, es la gente”, “no es el país, es el gobierno”, pero después me detengo a pensar ¿qué hace a un país? y la primera respuesta que me viene a la mente es la gente. ¿De qué sirve tener paisajes bonitos y ganar concursos de belleza si la sociedad deja mucho que desear? No todos los venezolanos son así, de eso estoy claro, pero al parecer otra gran parte no tiene cultura y no sé como avanza una sociedad sin ello.

“Vete de una vez, el país no te necesita”, estarán pensando algunos. Pero tranquilos, tarde o temprano los dejaré en paz. A pesar de todo, todavía me pregunto si es que yo no encajo en el país o el país no encaja conmigo.

- Alejandro Hernández

sábado, 24 de junio de 2017

La vida no es un deporte de espectadores.


La vida no es un deporte de espectadores. Ganas, pierdes o empatas, el juego continua lo queramos o no. Si quieres discute con los árbitros, cambia las reglas, haz trampa, toma un descanso y atiende tus heridas pero juega, y juega fuerte, juega rápido. Juega libre y sin ataduras, juega como si no hubiese un mañana. No se trata de ganar o perder, se trata de como juegas, ¿verdad? .

– Meredith Grey


Toda la vida esquivando balas...


Toda la vida esquivando balas, y te mata un abrazo, una despedida y un nunca.

- Ulises Kaufman

viernes, 23 de junio de 2017

¿Qué he aprendido en estos tantos años?


¿Qué he aprendido en estos tantos años?

que el amor que no se expresa no llega a la adultez
que el poder es un instinto de todo lo que tiene vida 
             aunque no tenga consciencia de ellas,
             de  la vida que defiende y
             del poder para sobrevivir
que la información es un derecho de la inteligencia
que protege a los que no lo son tanto
que la venganza se debe alejar de la justicia por  mas que se le parezca
que la vergüenza es buena cuando busca la decencia necesaria
           para no quedarnos solos, irrespetándose a sí mismo
que la belleza se encuentra, divirtiéndose, aún en la mas terrible fealdad
que el tiempo no es solo el instante que se tiene entre
          otros millones de instantes
que cada uno de nosotros depende de todos los otros unos
que, a su vez, quieren ser independientes
          para expresar amor, tener poder y estar informado
que busca justicia para no tener que vengarse
         aspirando que lo rodee gente decente y, sobre todo,
         tener tiempo para profundizar la vida consciente como privilegio.

-Roberto de Vries

jueves, 22 de junio de 2017

Las mejores respuestas que he escuchado...


Las mejores respuestas que he escuchado me las ha dado el tiempo. Inclemente. Despiadado. Definitivamente sincero.

- Olga María Saín


miércoles, 21 de junio de 2017

Si yo supiera que esta es la última vez ...


Si yo supiera que esta es la última vez que te veo dormir,
entonces te abrazaría fuertemente y le 
pediría a Dios que protegiera tu alma. 

Si yo supiera que esta es la última vez que 
te veo salir por esa puerta, te daría entonces un abrazo y un beso
y te haría devolver para estar contigo una vez mas. 

Si yo supiera que esta es la última vez que escucho tu voz, 
entonces grabaría en un vídeo cada acción 
y cada palabra tuya para así verte día tras día...

Si yo supiera que esta es la última vez que puedo
gastar un minuto extra para decirte que te amo 
en vez de asumir que ya lo sabes,
entonces te lo diría ya mismo...

Si yo supiera que esta fuera la última vez que yo
pudiera compartir contigo un día mas... 

Bueno, yo estoy seguro de que van a haber 
muchos días mas juntos, así que mejor dejo esta sin contestar...

Siempre hay un mañana para arreglar nuestros errores y siempre 
vamos a tener una segunda oportunidad para dejar todo claro.

Habrá siempre un nuevo día para decir: “Te Amo” 
y seguro siempre habrá una oportunidad mas para decirnos 
¿"Que mas puedo hacer por ti"? 

Pero sólo en caso de que yo estuviera equivocado,
y que solo tuviera el hoy, entonces te diría lo mucho que te amo,
y que espero que nunca nos olvidemos. 

El mañana no esta asegurado para nadie, joven o viejo,
hoy puede ser nuestra última vez para darle
un fuerte abrazo a nuestro ser querido. 

Por eso si tu estas esperando por hacerlo mañana,
¿porqué no hacerlo hoy? 

Si ese mañana nunca llegara, entonces seguro añorarías
por ese momento en que no diste ese tiempo extra para 
regalar una sonrisa, un abrazo, o un beso y estuviste
tan ocupado para dar ese regalo a alguien que a lo mejor
ese hubiera sido su último deseo. 

Así que acércate a tus seres queridos y diles
que siempre vas a estar cerca de ellos. 

Tómate el tiempo para decirles “perdóname,” 
“Gracias,” o “está bien”, entonces si el mañana nunca llega,
no te arrepentirás de nada hoy…

-Gabriel García Márquez.